No, esto no es un espectáculo, estúpido

Hace unas horas, en  una conversación sobre el pseudo-caso Dina con alguien a quien aprecio me dijo que en las próximas elecciones se abstendría, porque todos los líderes de partido, por unas razones o por otras muy diferentes, le parecían decepcionantes. A mí aquella frase me produjo una tremenda irritación que he tardado en metabolizar, y comprender, aunque pronto acudieron en mi ayuda dos imágenes que he recordado. Una es una gráfica económica, otra es la de Jorge Javier Vázquez.  La gráfica está expuesta al final de este artículo, y explica lo siguiente: mientras que el incremento del PIB en EEUU ha sido desde 1996 casi constante, la participación en este incremento de las clases medias americanas no es que no haya mantenido ese ritmo, es que ha disminuido de forma imparable. Datos similares encontraremos para otros países de occidente, por ejemplo esta segunda gráfica elaborada por Kiko Llaneras para Jot Down sobre España que a mí me resulta escalofriante:

Muestran de modo muy claro que los incrementos de riqueza en Occidente han sido acaparados, en los últimos 30 o 40 años,  fundamentalmente por una proporción muy reducida de la población, la que poseía ya el poder económico en esos países. No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que tal cosa no es un producto del azar, sino resultado del control que tiene ese porcentaje de la población sobre la toma de decisiones políticas y económicas tanto de gobiernos occidentales (desde los gobiernos neoliberales de las derechas  a las socialdemocracias de “tercera vía” de Blair, Schroder  y compañía)  como de instituciones internacionales como el FMI. Baste leer con respecto a este último organismo el despiece cruel que realiza el premio nobel de Economía Joseph Stiglitz en su libro “El malestar en la globalización”.

La frustración , la decepción y la rabia cada vez más extendida en nuestras sociedades  no tiene si no ese origen. Las generaciones jóvenes se saben condenadas a vivir peor que las anteriores, las rentas medias viven aterrorizadas por el miedo al desclasamiento y caer,  en una de la recurrentes crisis, al escalón de los olvidados. Esto y no otra cosa es el meollo, el corazón  de lo que nos pasa, y cualquier reflexión sobre la política, diaria o cada cuatro años debería recordar esto en cada momento. 

Plantearse la politica en terminos de amor u odio a determinadas personas, en su grado de simpatía, de  habilidad o torpeza comunicativa, de seducción personal, de ser desagradable, o coherente es dejarse engañar, desconocer el núcleo de lo que nos jugamos y asumir implícitamente que la política es un espectáculo más, un producto de consumo mediático como la televisión de sobremesa o el fútbol . Resulta irónico que alguien que ha triunfado con programas como Sálvame en un medio  como Tele 5, Jorge Javier  Vázquez, tuviera que recordarnos a gritos que despejáramos la enésima nube de humo con que la derecha intenta, y consigue muy a menudo, desviar los debates públicos, a cuestiones tangenciales, personales, programadas; que tuviera que exponerse al linchamiento social para señalarnos que lo importante está en otro lado.

Porque de lo que se trata en la lucha política entre izquierda y derecha en estos tiempos no va si Pablo Iglesias es un macho alfa o sobre si tiene derecho no en vivir donde vive con su mujer, no. Es, estimado amigo, sobre si hay posibilidad de revertir esta tendencia de varios decenios ya  que está destrozando las clases medias, las posibilidad de sociedades justas y meritocráticas, el derecho a que los mejores  se vean recompensados por su esfuerzo. Y lo demás es una inmensa tramoya, un escenario de cartón piedra que se arma todos los días, atrezzo mediático  expuesto de forma concienzuda para  agitar sobre el escenario otros debates, más coloridos, mucho más divertidos, mucho más emocionales ( el odio, la identificación, amigo y enemigos, banderas, cómplices, policías y héroes) : la política en España y sospecho que en países como en EEUU es un producto de consumo televisivo calculadamente banalizado.

Que Eduardo Inda sea el paradigma , y el origen a veces,  de este empobrecimiento  del debate político ( la imposición de su presencia constante en medios de máxima audiencia a pesar de las condenas contra su mala praxis profesional) es lógico. Es un periodista procedente de un tipo de prensa concreto, la prensa deportiva de consumo rápido, fast food informativo.  Rellenar quince, veinte páginas de texto todos los días sobre un deporte en el que  lo real ocurre en hora y media una o dos veces a la semana requiere habilidades específicas, lo hemos visto aún mejor durante la pandemia: la sección de deportes se redujo pero todavía ocupaban minutos de informativos sobre  un asunto que simplemente no estaba sucediendo, el hecho deportivo, el enfrentamiento, el match.

Eduardo Inda , periodista deportivo, conocido por su cercanía al presidente del Real Madrid y de la constructora ACS, es una elección perfecta para alimentar incesantemente un caudal de noticias, (ciertas o no ciertas, con condena judicial en contra o a favor, eso es indiferente, y barato, muy barato ) polémicas, broncas, triviales o con el único anclaje de la identificación y el odio. Qué prefieres Real Madrid o Barcelona: con razón o sin ella a mí la Legión. Árbitros caseros o comprados, machos alfas, feminazis , banderas rojigualdas o esteladas, podemitas o voxeros). La prensa fast food deportiva se alimenta de estas identificaciones primarias, y vive muy bien de ello, funciona. Es la dimensión fatua, bidimensional, una escena entretenida en incesante cambio que asegura silenciar otros debates. El periodismo deportivo no cuestiona las reglas, que son fijas, externas, marcadas por jueces y federaciones que están en una dimensión diferente al del titular del día. Los periodistas que alimentan polémicas sobre los políticos replican las polémicas sobre jugadores de fútbol, pero las reglas son las que son, también se dan por fijas, ajenas a la noticia. Como el reparto de la riqueza, en el debate politico degradado hay cosas que no se cuestionan.

Y por eso , a mi conocido, que olvida todo esto, que se ha dejado arrastrar por este espectáculo de marionetas bien pagadas, le recuerdo, aquello de que es la economía, estúpido amigo, es el reparto de la riqueza que producimos entre todos, es el futuro de nuestras sociedades y de nuestros hijos lo que nos jugamos en política, y lo demás , es prensa de colorines que no deberías tomarte en serio, por tu propio bien. 

Si quieres divertirte con ello, adelante, pero al final, usa la papelera.   

Segundo round

El aficionado a los videojuegos de lucha conoce que tras vencer al primer enemigo el siguiente poseerá nuevas habilidades y mayores destrezas en un crescendo de dificultad. El gobierno de coalición ha superado la primera pantalla pero la diversión sólo acaba de comenzar. La jueza del caso 8M contra el delegado del gobierno en Madrid tiró la toalla al ring, primer round, pero no se marchen aún, estamos en el breve descanso entre dos asaltos. 

La ventaja con que cuentan los enemigos de este gobierno de coalición es que aunque pierdan pueden hacer subir a la lona a diferentes rivales, y cada vez el luchador es más peligroso. En el primer combate, que narrábamos aquí, el personaje, que lucía atuendo con algo de caspa y naftalina ( tricornio y crucifijo)  apenas ha podido lanzar un par de directos chapuceros bajo el disfraz de informes policiales afinados, suficientemente potentes para tumbar a un podemita o a un indepe, pero carentes de punch contra alguien que, aún con la mojigatería de un Marlaska, dispone del superpoder  de cesar y nombrar en el  B.O.E. 

El nuevo rival ahora exhibe mucha más musculatura, ni punto de comparación: la CEOE ha convocado a una cita a todos los grandes empresarios españoles que durará nada más y nada menos que diez días, con el fin de plantear “una hoja de ruta común para la reconstrucción“. De aperitivo y  antes de tan larga cita ya han adelantado un punto de esa ruta común: reclaman al gobierno seguridad jurídica en las relaciones laborales. Llámalo seguridad jurídica cuando quieres decir que la reforma laboral no se toca.

 Un segundo movimiento reciente es el cambio de la dirección de El País, sale Soledad Gallego-Díaz y entra Moreno, o como dijo alguien, sale Soledad y entra Ciudadanos. La sensación general entre los periodistas es la misma , Felipe González y el Banco de Santander han decidido que PRISA no iba a mantenerse  al margen del esfuerzo por desalojar a Podemos de este gobierno.  Al fin y al cabo, ha debido de pensar la Botín, si me compro un periódico ruinoso es para utilizarlo.  

Un tercer movimiento: el PP ha votado en Europa a favor de que las ayudas a España, los famosos cien mil millones sean condicionados, es decir, que se exijan a cambio recortes, control del gasto y reformas, dicen, adecuadas.

Porque el fondo de lo que está en juego es este: cómo y quien va a decidir sobre esos cien mil millones de euros de ayuda europea.  Como decía Javier Perez Royo en una entrevista en VilaWeb que un amable lector enlazó en una entrada anterior, lo que preocupa a los grandes empresarios, banqueros y fondos de inversión con intereses en este maltratado país es que  el gobierno pueda tomar decisiones sobre cómo se utiliza esta enorme ayuda. pues no parece necesariamente inclinado a tener en cuenta  las hojas de balance de las grandes empresas como prioridad, y es mucho dinero para dejarlo pasar sin luchar por ello. 

En esto el Partido Popular ejerce con una fidelidad perruna de palanca política de los intereses económicos de estos grupos de poder, españoles y transnacionales: la perspectiva de que un gobierno de izquierdas pueda tomar decisiones “populistas” sobre tal flujo de capital le parece tan espantosa que ha optado por la única solución: que Europa nos ahorme con condiciones tan estrictas como sea posible, seguros que estas condiciones se regirán por el paradigma neoliberal que domina en las grandes instituciones internacionales (FMI, Bundesbank, Banco Mundial) y por tanto, de forma inevitable, estas condiciones y exigencias coincidirán mágicamente con las que le convienen a estos poderosos señores que barruntan ahora el peligro de no ser muy bien escuchados, como tienen por costumbre.

En definitiva, una vez acabado el episodio chusco del guardia civil y la jueza del Opus se abre el juego de las ligas mayores, en la que se arriesga dinero de verdad, y en este terreno podemos esperar ferocidad y altas apuestas. El control de los medios que tiene el PP le permite silenciar su escandalosa alianza con los halcones neoliberales del norte de Europa; quizá la cabeza de la anterior directora de El País haya terminado de rodar porque este cinismo del Partido Popular en Europa ocupó titular y un par de columnas en el periódico hace unos días. 

Y es que el patriotismo de nuestra élites acaba exactamente donde se ve amenazada la cuenta de resultados de las empresas que les ingresan las rentas y los dividendos a ellos y su clase.

Disolución

Un día, la gente comenzó a desaparecer. Un viejo, una madre, un paseante, sin patrón ni defensa conocida. Simplemente se zambullían en el mar , tomaban una ducha,  o se rellenaban un vaso en su cocina y nunca se les volvía a ver. Algo ocurrió: la gente se hizo soluble al agua.   Una lluviosa tarde de tormenta o el cruce azaroso con un aspersor de un parque y el cuerpo se volatilizaba en millones de gotitas y un fina arenilla de carbono.

Más tarde se acusó a un laboratorio chino, aunque las redes difundieron un video sobre un tratamiento experimental de una poderosa nación para acabar con la necesidad de beber de sus soldados, que solían invadir paises  desérticos o calurosos, en el que se denunciaba que el atroz invento había descarrilado y escapado más allá del Pentágono.

Irrefrenable como el descenso de una roca, la humanidad comenzó a disolverse porque aunque la sed desapareció los hombres y las mujeres seguían  enamorados del mar, se veían sorprendidos por chaparrones o añoraban la humedad sobre la piel, el cuenco de las manos acogiendo el frescor antes de arrojarlo sobre la cara. Los gobiernos fabricaron y distribuyeron miles de millones mascarillas hidrófugas, atuendos impermeables , paraguas, gabardinas, pero cada día alguien no podía resistirse a un fuente solitaria, a abrir una ventana a la lluvia.  Las olas de los océanos arrastraban a cada embate arena y almas que se fusionaban, sin dolor y sin recuerdos , con el agua.   

Al cabo del tiempo, en cada continente, apenas un puñado  de seres humanos sobrevivió. Por azar, o por una rareza genética que nunca se pudo dilucidar eran inmunes a la disolución. Sólo ellos pudieron volver a nadar incólumes. Su pulmones se ensancharon, sus manos trabaron un delicado  tejido translúcido entre los dedos. Y cada vez más tiempo, como cetáceos, cambiaron las tierras ahora vacías de hombres por una vida bajo el mar. Se zambulleron cada día, intrigados por un ansia de algo que desconocían,  porque en las aguas se disolvieron también el recuerdo de quienes fueron sus hijos, sus padres, sus semejantes. Vivieron, felices como nutrias salvajes, pero sólo les quedó, viento, silencio y  presente.  

 

Caza Mayor

Es un lugar común entre los politólogos decir que el PSOE es el partido que cumple las funciones de viga maestra del régimen nacido en el 78. La gran virtud del PSOE, dicen,  es que se parece a la sociedad española: ni demasiado madrileño, como el PP ni demasiado al margen de los demás como los partidos nacionalistas catalanes, republicano pero partidario de no tocar a la dinastía reinante, socialdemócrata en su pulsión distributiva pero que no pretende mover los tabiques del reparto de poder económico tal como lo gestionan las élites desde la transición.

 Y sin embargo esta semana supimos que contra el gobierno algunos de los agentes  del llamado estado profundo, esos que ejercen poderes reales pero que no se presentan a las elecciones se estaba tejiendo una conspiración. Informes  policiales dudosos como martillo pilón contra la izquierda no son nada nuevo, Isabel Serra, dirigente de Podemos en Madrid,  ha sido condenada a casi cuatro años de cárcel con el solo testimonio de un policía, o recordemos las dos nochecitas  que se pasaron unos titiriteros en  aplicación de leyes antiterrorismo durante los primeros pasos de la incesante campaña contra el ayuntamiento de Carmena.

Pero la osadía del actual manejo apunta directamente al corazón del poder democrático, al  gobierno del estado, tan envalentonados están que se han permitido  pergeñar un informe  policial chapucero para preparar el siguiente paso, gracias a la disposición entusiasta de una jueza: la imputación del delegado del gobierno y si fuera posible del ministro del interior.

Marlaska, tan comprensivo en el pasado con las servidumbres del trabajo sucio policial y tan sensible a los estados de ánimo en ciertos ministerios de gente  con mando en tropa (recordemos que exoneró a la cúpula del  ministerio de Defensa gobernado entonces por el PP de las consecuencias  penales del accidente del  Yak 42) se ha visto obligado, y estoy  seguro  que muy a su pesar, a salirse del guión y cesar a unos cuantos mandos de la Guardia Civil. Y es que si te abanican el cuello con un bardeo la reacción es instintiva,  ellos o yo.

La prisa y la falta de costumbre le han cobrado su peaje, que aún abona, y ya veremos cuánto le costará, no le dió tiempo ni de construir una coartada decente. Acostumbrado a ser bien recibido en los cuarteles y a nadar a favor de la corriente no removiendo ciertas turbiedades, ha tenido que saltar con los dos pies al charco, y de momento se ha puesto perdido de barro.. Ya digo , no  es lo suyo, pero tocaba.   

Pero para mi lo más llamativo, lo que es una novedad es el dichoso informe.  Que se monten contra  podemitas, perroflautas, abertzales, esa patulea… no produce ningún temblor, ninguna grieta estructural, pero contra el gobierno,  eso es caza mayor.

Que la cúpula de determinados cuerpos policiales, con la colaboración de ciertos jueces  y el aderezo necesario, pero ya descontado, de muchos medios se hayan atrevido a tanto es síntoma de algo bastante más grave de lo que parece. Y es que para muchos de esos poderes con raíces profundas en el viejo estado franquista ( porque la fuerza de un estado no es sólo su gobierno, son sus jueces, sus altos funcionarios)  el PSOE   ha dejado de ser elemento necesario, estructural.  O al menos este PSOE,   estoy seguro que añoran el viejo PSOE felipista,  pero el  problema, el grave problema  sin solución es que ese partido es pasado.

El Partido socialista de Felipe González adoptó una táctica de supervivencia en los ya lejanos ochenta. Era impensable depurar de franquistas las estructuras de poder del estado,  se nombraron cargos socialistas, sí, pero respetando la propiedad antigua en amplias regiones internas  de los poderes militares, policiales y judiciales. Un pacto de no agresión mutua que permitía  una convivencia sin demasiados sobresaltos a ambas partes en el mejor de los casos, o una simbiosis con los antiguos jefes, en el peor. Hubo nombramientos de jueces y comisarios socialistas, pero a la vez viejas costumbres, algunos pozos negros, algunas ciénagas de corrupción y cloacas   permanecieron en un terreno de tolerancia y silencio. Si tienen dudas, pregunten por un tal Villarejo.

Pero en esto llegó la crisis del 2008, el 15M y la corrupción masiva le estalló al PP en la cara, y los desagües del alcantarillado secreto no dieron abasto con la floración de mierda, el borboteo de ladrones, la rabia  de muchos.  

El alma vieja del PSOE forcejeó  bravamente por mantener las cuadernas en su sitio, aguantó la presión lanzando a un secretario general  por la borda,  navegó  contra la vergüenza y la propia historia dando votos gratis para investir al corrupto Rajoy, cabalgó elecciones encadenadas a la búsqueda  de una mano de cartas favorable, pero todo el esfuerzo no puedo evitar que un partido ajeno a los pactos que construyeron el estado del 78 alcanzara el gobierno. El odio a este gobierno  no se debe sólo a la presencia de Podemos, aquí se juega la carta del carácter que diría el viejo Teofrasto. Los antecedentes y la expectativas de lo que se puede esperar de Pedro Sánchez. 

 A él le lanzaron a los tiburones y fué capaz de resucitar y vencer. No es por tanto un hombre fácil de asustar. Atacado sin misericordia ni escrúpulos por los medios que controla la derecha, es decir, por casi todos, desde el primer día de mandato, atropellado por el  peor accidente global desde la segunda guerra mundial, aún así parece decidido a aplicar en la medida de lo que sea posible su programa de gobierno progresista, pese a todo. A pactar lo que sea necesario, con quien sea necesario.

Es un hombre decidido y hay ciertos intereses acostumbrados a la delicadeza en el trato que se sienten amenazados por alguien con tan poco que perder.

Básicamente la cuestión es quién pagará las facturas. Qué agentes van a asumir los costes económicos de la recuperación ¿las clases medias, las populares, los rentistas, las rentas empresariales…?

El nombramiento de Marlaska como ministro del Interior fué un gesto típico de la escuela del viejo PSOE: en un ministerio cargado de fuertes energías no muy santas se envía a alguien conocido, de historial amable con los señores del lugar, poco aficionado a abrir cajas de  Pandora.  Supongo que la sorpresa de Marlaska ante la repentina hostilidad habrá sido importante. Si le consuela se debería dar cuenta de que él es simplemente alguien que está en una posición más expuesta que el objetivo final, que es Sánchez, nada personal. 

El pacto de no agresión entre el PSOE y esos poderes orgánicos se ha roto. Algunos ingenuos se escandalizan “¿no cesó el anterior ministro del Interior del PP a tres comisarios generales de la Policía Nacional en unos pocos meses durante la investigación del caso Bárcenas?¿ dónde estuvo entonces la indignación del cuerpo?” olvidan que los pactos de no agresión se firman entre individuos que no pertenecen a la misma tribu. Y desde el punto de vista de la expresión política de los aparatos del estado policiales, el PP y estos aparatos son la misma cosa. Por tradición, por orígenes familiares y por cultura política, al menos entre los altos oficiales de la policía y sobre todo de la Guardia Civil. Por eso el PP nunca necesitó firmar ningún pacto de no agresión con ellos. Por eso la ingeniería política de nombramientos de Rajoy en las fuerzas de seguridad del estado fue tan exitosa, y tan rápida. El PSOE no pudo o no quiso neutralizar el peso de la derecha y de organizaciones como el Opus en estos estamentos, como en el judicial, cuando estuvo en su mano, y  lo vamos a pagar caro.     

Paradójicamente el miedo de que este gobierno toque determinados palos  en el terreno del reparto de la riqueza y los impuestos ha obligado por un extraño rebote al gobierno  a adentrarse en un terreno minado, como el de la Guardia Civil que no tenía, al menos así lo parece por el nombramiento de Marlaska, intención de pisar.

Porque lo llamativo es que se hayan atrevido a amenazar a un ministro con un informe tan mal trabajado. Parece que hay prisa por derribar a este gobierno. No soy cazador, dios me libre, pero sospecho que la caza mayor requiere más paciencia y mejores  armas. Y una ruta de escape por si el animal aún herido embiste. El plan de expulsar a Sánchez del poder de modos no democráticos no nos saldrá gratis como país ¿creen que el viejo PSOE de González, de Ibarra, de Bono , está a la vuelta de la esquina , esperando resucitar? En el Consejo de administración del grupo PRISA así lo piensan. Y posiblemente se equivocan, aquel PSOE fue resultado de un momento histórico que ya no es este. Han perdido su granero fundamental, Andalucía, el partido en Madrid es un desastre. Su fuerza reside ahora en territorios como la Comunidad Valenciana o Cataluña  ¿creen que ese PSOE  periférico olvidará una expulsión tramposa del poder, que no dejará graves secuelas?

 Y mirando más allá de la suerte de este partido ¿qué futuro nos espera como país si más de la mitad de los votos son considerados como no merecedores de gobernar por ciertos poderes del estado? ¿Cómo sobrevivirá una sociedad donde  se convierte en parias políticos a nacionalistas, podemitas y ahora a socialistas ? Si el PSOE no es ya una columna central de la constitución política del estado, qué alternativa de sociedad, qué consensos, nos ofrecen los que conspiran contra este gobierno? ¿hay otra posibilidad que la de un estado mayoritariamente orientado a reprimir con mayor o menor habilidad a la otra mitad? 

¿ Pero qué puñetas pasa en TVE? un análisis del tratamiento del caso Ayuso en el telediario

Hace unas semanas publiqué un artículo en el agregador de noticias Menéame sobre el tratamiento que hace el telediario primera edición  a los distintos partidos políticos ciñéndome a una fecha concreta:

El ninguneo de Unidas Podemos en los telediarios de TVE, un ejemplo documentado

Los resultados eran, por decirlo así, llamativos. 

Ahora me he entretenido, en estos tiempos de cuarentena, en un análisis  sobre el tratamiento que han dado hoy 13 de mayo esos mismos servicios informativos al caso del apartamento en el que habita Isabel Diaz Ayuso, presidenta de la CAM . No os pongo en antecedentes porque entiendo que el lector está más o menos informado sobre este asunto.

 Vayamos al estudio de tiempos y sobre todo de los contenidos de la información que se da sobre ello; se puede comprobar en este enlace de “TVE a  la carta” donde se reproduce el telediario completo:

www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/telediario-15-horas-13-05-20/55

El bloque de información sobre el asunto comienza en el minuto 14:02 y finaliza en el 15:48.

En el texto leído por la locutora Ana Blanco el minutaje es el siguiente:

  • 14:01:      Presentación de la noticia.
  • 14:10-18: la CAM dice que no hay ningún contrato de la propia CAM con el empresario y que IDA pagará el alquiler.
  • 14:26-31: PSOE, Más Madrid y Podemos  han pedido explicaciones.
  •  14:35-39  Sale García Egea diciendo que la izquierda insulta a IDA y Almeida
  • 14:41-46 Sale Pablo Iglesias diciendo “si no se lo está pagando ella y se lo está pagando un empresario tenemos un caso de corrupción”.
  • 14:50: la CAM garantiza que lo paga la propia presidenta.
  • 14:55 sale Aguado diciendo lo mismo.
  • 15:00-09: “Room Mate” niega ser adjudicataria de cualquier contrato de la CAM
  • 15:10-22. declaraciones de Kiko Sarasola diciendo lo mismo que IDA lo va a pagar y que lo demás es pura demagogia (sic).
  • 15:23, la voz en off informa de la existencia de un contrato publicado previo de la CAM con Room Mate por medio millón e indica  que se retiró porque la CAM informó de que era un error. 
  • 15:33 A continuación informa que forma algo confusa que el adjudicatario de ese contrato retirado es otra empresa.

Fin.

Es decir, he desmenuzado la noticia en fragmentos de contenido…. y ahora un paso más y analizo en cada fragmento  quién habla ( quién es el sujeto que afirma algo), en qué sentido habla ( a favor o en contra de IDA) y si  hace referencia o presenta elementos de prueba, elementos objetivos externos a las simples declaraciones (existencias de contratos, etc) y el resultado sería este:

  • el sujeto que habla (de modo directo o indirecto) es la Comunidad de Madrid (CAM), alguien de la CAM o Kike Sarasola defendiendo a Ayuso: 6 fragmentos.  
  • el sujeto es la CAM aclarando con información sobre el contrato, 1 fragmento.
  • El sujeto es la oposición pidiendo explicaciones genéricas hablando en general, sin datos de corrupción, 2 fragmentos. 
  • El sujeto es el PP hablando de insultos y falta de respeto, 1 fragmento.
  •  El sujeto es el redactor hablando de contratos erróneos y ya corregidos, 1 fragmento.

En conclusión de 11 fragmentos de “información” 8 son elementos que sostienen la versión de Ayuso, uno es un  fragmento “neutro” del redactor que apoya esta misma versión y dos declaraciones genéricas sin pruebas de la oposición.

Pero claro, cuando se cuenta algo no sólo es importante lo que se dice, es fundamental lo que no se cuenta, pudiendo decirse. Por ejemplo en un periódico como El País, progresista pero que no se puede calificar de radical hoy se informa en titulares : 

 Ayuso paga 80 euros al día por dos apartamentos de lujo y aparcamiento”, y más abajo: “las incógnitas del apartamento de Ayuso: el contrato fantasma, la extraña cuarentena y los precios” y en una cabecera de columna se dice “Las fechas en las que comenzaron los contactos con Room Mate no cuadran, se ha cambiado un contrato y se desconoce si es una vivienda de dos pisos o dos separadas”

En el cuerpo de la noticia se dan más detalles del descubrimiento  de elementos peculiares en el contrato.

De ninguno de estos puntos sin aclarar se ha acordado el redactor del telediario. Insisto, no es sólo significativo lo que se dice, es muy significativo lo que se oculta ¿no es un dato objetivo, acaso, reconocido por el propio Sarasola, que la dos suites con plaza de garaje, incluida limpieza y mantenimiento le cuestan a la presidenta la muy económica cifra de 80 euros diarios?  

En resumen la redacción de la noticia  consiste mayoritariamente  en el contenido de la defensa del propio PP (”se va a pagar”, ha habido un error en un contrato”) y no se mencionan elementos fácticos que puedan poner en duda esta versión, del otro lado, solo declaraciones genéricas de la oposición calificadas, tal como recoge el redactor, como “insultantes” por el PP.

Creo que desde hace tiempo hay un serio problema con la parcialidad de los servicios informativos de TVE, la supuesta televisión de todos. Ya  mostré en el artículo anterior que enlacé arriba cómo el tratamiento habitual a los distintos partidos es claramente de parte: por ejemplo , sobrerrepresentación de Ciudadanos y Vox, y casi desaparición de UP. Cualquiera lo puede comprobar minutando el tiempo dedicado a cada uno de ellos y quizá lo más importante y no cuantificable, el sesgo interpretativo de la redacción.

 Con este breve análisis de contenido del tratamiento de la noticia del día he querido dar  otro ejemplo más de esta tendencia.

Lo que es sorprendente es que la línea editorial de los telediarios primera edición no es de forma clara progubernamental. No diría que sea hostil al PSOE, pero sí al gobierno y curiosamente respetuosa con el relato del Partido Popular sobre la situación política 

Esto no cuadra en absoluto con la tradición histórica de todos los partidos españoles de gobierno de controlar, de algún modo,  la interpretación de la realidad política que se hacía desde los servicios informativos de TVE.

 ¿Hay alguna explicación a esto?¿ el cambio de la directora general Rosa Maria Mateo trajo alguna transacción interna que mantuvo en sus puestos a periodistas cercanos al PP? Yo lo desconozco.

El antiguo PSOE nunca habría sido tan naif. Nunca habría dejado que le marcaran desde una palanca de poder básica como es TVE tantos goles en ese terreno de juego que es el famoso relato.

Sobrerreación o cinismo, el dilema cultural ante el coronavirus.

« el hombre que vive es la gloria de Dios »

 San Ireneo de Lyon

La pandemia del coronavirus no se va a limitar a una conmoción sanitaria. Va a exhumar las vigas maestras de la ética subterránea en cada sociedad, sus rasgos culturales profundos. 

En el huracán informativo sobre el asunto me parece curiosa la poca atención prestada a la poiítica que ha decidido adoptar Boris Johnson, quien rechaza medidas drásticas que lesionen gravemente la economía y asume estoicamente que  “muchos vamos a perder en las próximas semanas y meses a nuestros seres queridos”. Citando a La Vanguardia,  “El plan, según los especialistas, responde a la resignación de que el gobierno en el fondo no va a poder hacer nada para frenar el coronavirus, que un número muy considerable de muertes (incluso decenas de miles) es inevitable, y que por tanto es mejor intentar proteger la economía de cara a quienes sobrevivan. Desde el punto de vista médico, la teoría es que cuantas más personas se contaminen ahora, un mayor porcentaje del país desarrollará inmunidad para una potencial segunda oleada de la epidemia en el otoño o invierno próximos.” (1)

Sea cierto o no el vaticinio de la inmunidad de la segunda oleada, la elección es clara entre la economía y la vida de los más enfermos, pobres,  viejos.

A los educados en la cultura de raices católicas  en la que toda vida es sagrada, este pragmatismo anglosajón, empapado de darwinismo social nos resulta repelente, pero no hay sorpresa, es un fondo que comparten tanto Gran Bretaña como en cierta extensión , Estados Unidos. 

Para Trump, el coronavirus va a suponer  un desafio mucho mayor que cualquier guerra comercial o de ocupación.  EEUU es un pais empapado de darwinismo social , en el que la virtud personal se mide en exito económico y los losers, los perdedores tienen lo que se han buscado.  Las grandes dificultades de Obama para implantar una sanidad universal no solo tienen que ver con las presiones del poderoso lobby de las empresas que comercian con la salud, se apoyan en  la extendida mentalidad de que cada uno tiene lo que se merece segun su esfuerzo personal, y que el estado no tiene por qué regalar nada a quien no se ha ayudado a sí mismo con una profesión ( lo más importante en la cultura americana)  que le permita pagarse su seguro sanitario propio.

una sociedad de estas caracteristicas es, lo sabemos, tremendamente competitiva en condiciones normales. De hecho , su tasa de crecimiento económico es consistentemente mayor que la de paises con mayor gasto social, pero está inerme ante crisis que implican respuestas comunitarias globales, democraticas, universales.

De hecho la primera reacción de Trump fué triunfalista “ somos el mejor pais del mundo, no vamos a tener problemas”. Proyectó el mal hacia fuera, calificó el virus de “enfermedad extranjera” y cerró los vuelos a Europa…menos a Gran Bretaña. Como si la enfermedad no estuviera ya extendiéndose en las islas. El mensaje sin embargo se atiene su  marco ideológico: la Europa comunitaria es extraña a nosotros, y hay que seguir desgajando el Reino Unido de su órbita. La política geoestratégica trumpiana aplicada al coronavirus. Porque esta crisis plantea para todos la difícil elección entre economía y vidas humanas, y para Johnson y Trump si les fuera posible elegir sin grandes costes, lo harían sin dudar por lo primero. La tradición cultural de sus sociedades les da cierto margen de maniobra. Será preciso algo más, ocultación , manipulación, busqueda de chivos expiatorios extranjeros,  todo el despliegue de músculo ficcional que ya han demostrado ser capaces de desplegar en los medios y redes. ¿será suficiente? veremos. Quizá todo dependa de un dato frío y simple. La mortalidad real de la infección, ¿se puede permitir el Reino Unido 100.000 muertes más esta primavera? ¿se puede permitir EEUU cientos de miles de muertos de los más pobres, enfermos , desvalidos? Quizá sean , como sociedad, capaces de soportarlo. O no, pronto lo sabremos. El pragmatismo darwinista de las élites políticas se enfrentará al impacto de la lucha política y a la pluralidad cultural de la sociedad americana,  Si el capitalismo neoliberal americano fracasa, los cambios políticos y culturales que se desencadenarán pueden dar son mucho más profundos de lo que se puede pensar ahora. Y Trump se está jugando la reelección en ello.

Nosotros, por nuestra parte, también hemos elegido. Tarde, seguramente, porque nuestros dirigentes eran perfectamente conscientes de que la elección por las vidas de muchos sacrificaba la reina del tablero, la economía, por un periodo indefinido e incognoscible.  Las preguntas, sin embargo , se amontonan ¿qué habría pasado si esta epidemia hubiera sucedido hace 20 o 30 años? ¿se habria detectado?¿ o habria sido interpretada más allá de una campaña de gripe particularmente dura? ¿tenia el gobierno alternativa ante una oposición política dispuesta a utilizar esto, como cualquier otro suceso, sin escrúpulos  ni frenos? ¿es la sociedad española una dispuesta a asumir 20, 30 50 mil muertos más este año por encima de las tasas de mortalidad habitual, como parece asumir Boris Johnson para los británicos? el cálculo del gobierno, seguramente acertado, es que la respuesta es no. La sociedad español , atada profundamente a sus raices católicas y de comunidad, tiene un fuerte sentido  familiar que no toleraria cualquier respuesta darwinista, cínica. 

Pero el medidor , el dato crucial , insisto es el de la tasa de mortalidad. Es el  que nos pondría los pies en el suelo en terreno más firme, menos imaginario, cultural, el que nos permitiría aquilatar si estamos ante un fenómeno que justifica la alarma o está habiendo una sobrerreación digna de libros de historia  futuros. 

Y entre el 0,25 de tasa de mortalidad en Alemania y un 6 por ciento en Italia, el margen es tan brutal que nos desconcierta.  ¿hay algo que hace Alemania que no sepamos hacer nosotros? Es una cuestión de recursos, de detección temprana, de capacidad de reacción, es evidente. Pero también seguramente nuestro sistema sanitario estragado por recortes y privatizaciones encubiertas no estaba en situación de soportar sorpresas de estas dimensiones, tan explosivas.  

Al final, mas allá de los hechos fisicos, de los muertos contables, de la capacidad de duplicación del coronavirus, las consecuencias de esta crisis serán politicas, y graves. Si la letalidad es tal que pone contra las cuerdas el neoliberalismo cultural anglosajón esta crisis acelerará la incipiente decadencia americana, y moverá los cimientos de su cultura inconsciente. Si ellos tienen éxito con su laisse faire sanitario , la Europa comunitaria habrá dado un paso más hacia su fracaso, y muy posiblemente hacia la disolución de la Unión Europea. La sociedad española, ( equivocada o no, sobrerreacionando por razones políticas y culturales o no en su respuesta al virus ) y posiblemente la italiana no soportarán que el norte nuevamente les deje en la estacada ante  la grave crisis económica que se barrunta. 

Malditos sean los tiempos interesantes.

  1. La Vanguardia, 13/3/2020, artículo de Rafael  Ramos.

El Satisfyer y la cuarta humillación

Es bastante conocido un texto de Sigmund Freud donde explica a que el narcisismo del hombre ha sufrido históricamente tres humillaciones por parte de la ciencia, a la cual más intensa. La primera fue la que infligió Copérnico cuando mostró que la Tierra, lejos de ser el centro de Universo, no constituía si no una parte insignificante del sistema cósmico. La segunda es responsabilidad de Darwin y la Teoria de la Evolución, al demostrar nuestra ascendencia animal. Expulsó al ser humano de su supuesta posición divina y superior sobre los demás animales.

La tercera mortificación para Freud es de su propia creación, pues el psicoanalisis a su juicio mostró que ni siquiera el Yo consciente era el dueño y señor de su psique, si no debía compartir la mente humana con instancias fuera de su control como el inconsciente.

Y en esto llegó el satisfyer y nos están aplicando la cuarta humillación, y a pilas. No hay hombre que pueda desencadenar una secuencia de orgasmos tan seguros, repetidos y disponibles como este aparatito, parece ser. Algunos siempre sospechabamos que la sexualidad femenina nos podia adelantar por la izquierda. Al menos nos queda el morbo y la curiosidad. Y la incómoda sensación de que un aparato de 30 euros fabricado en China abarata nuestra virilidad. Mal siglo para creerse imprescindible.

Julia y la bandera

La plaza de Colón es un lugar poco castizo, casi ajeno al carácter de Madrid. Una explanada donde ensamblan el principio del moderno Paseo de la Castellana, el barrio burgués de Salamanca, el paseo histórico de Recoletos y la calle Génova, otro barrio más que burgués, señorial, decimonónico, galdosiano. En esta explanada hubo un antiguo convento que, derribado hace casi cincuenta años, dejó paso a un espacio amplio y vacío. Y ya sabemos qué ocurre con el vacío, que es mal tolerado por el ser humano, quien. angustiado, se apresura a llenarlo. En este caso el espacio abierto empezó a llenarse de inscripciones, signos, monumentos por quien tiene el poder para hacer tales cosas en una ciudad.

Es sabido que el estado español ha padecido de debilidad en su potencia simbólica. La trágica, tumultuosa historia de nuestra nación desde la invasión napoleónica hasta hoy, la incapacidad de consolidar un ser español como se consolidó un ser alemán, británico y sobre todo un ser francés (la gran envidia secreta de las élites del estado español ha sido Francia, ese estado tan bien vertebrado) es patente: el himno no tiene letra, la mitad del país no se siente identificado con la bandera borbónica, España aún hoy sigue luchando consigo misma temerosa de desaparecer como uno de esos países que fueron y ya no están sino en viejos mapas históricos.

Las élites gobernantes en España han sido siempre conscientes de esta debilidad (la envidia tiene la virtud de que exige saber de tus carencias). No han sido capaces de dar una respuesta en lo real, las razones no vienen a cuento aquí, pero al menos lo  han intentado en terreno de juego de lo simbólico. Así que se apresuraron a aprovechar ese espacio vacío en el centro de confluencias del Madrid burgués del Siglo XIX y la expansión moderna hacia el norte del XX para intentar paliar este déficit simbólico. 

Primero fué la estatua de Colón, neogótica, bella, adecuada , recordando una gesta que ninguna nación del mundo, por mucha decadencia y mucha leyenda negra nos lloviese encima, nos podría negar. Después, inevitable, nos llegó la epidemia del arte moderno, con su falta de criterio conocida  y plantó enormes bloques de hormigón para conmemorar, otra vez, para subrayar y enfatizar la gran gesta de la Hispanidad, el descubrimiento de América. Hay que decir que su aire de vanguardia pasada de moda está empezando a tener cierto encanto.

Pero como esto, al parecer , no sanaba suficientemente la carencia simbólica de la patria española durante el gobierno de Jose María Aznar se plantó una bandera de España de 300 metros cuadrados de superficie ( es decir del tamaño de dos pisos de 3 habitaciones de buen tamaño, con plaza de garaje incluida, esos que son el sueño inalcanzable de los jóvenes madrileños) en un mástil que supera los 50 metros de altura. Una bandera descomunal, prometeica, que cuando el viento conseguía desplegar, convertía la delicada escultura del marino genovés en una figurita de mazapán.

La atracción simbólica que genera este lugar en quien manda en Madrid también se puso de manifiesto en una de las primeras medidas culturales que adoptó Ana Botella, la alcaldesa del PP. Bajo la plaza se sitúa un teatro municipal que recibió el nombre de Fernando Fernán Gómez a la muerte del actor y director de izquierdas . Pues bien Ana Botella decidió que no era un nombre adecuado e intentó cambiarlo, suponemos que estaba demasiado cargado de connotaciones progresistas. El escándalo que se produjo lo evitó.

La visita del Papa, la famosa manifestación del tripartito PP Ciudadanos Vox han tenido lugar en este espacio. Hasta una estatua al cojo Blas de Lezo, héroe redescubierto en los últimos años en ese intento esforzado  por recuperar el orgullo de la nación española, se ha colocado en un rinconcito. Los esfuerzos de la derecha para apropiarse del espacio han sido persistentes, hay que reconocerlo.

 El efecto de esta acumulación ahora es algo kitsch, tienda de recuerdos, almacén,  la patria, aquí y en Francia, inevitablemente produce productos culturales pobres. 

Pero un día apareció en la plaza Julia, y me dejó mudo. 

Una mañana de diciembre de 2018 en el vértice sur la cabeza blanca, bella, de una mujer joven que medita brotó del antiguo pedestal donde estuvo el marino genovés. Esta cabeza hecha de poliéster y polvo de mármol blanco se llama Julia y  es una escultura de Jaume Plensa. Una escultura de una mujer con los ojos cerrados, tranquila, de facciones difuminadas por una luz de alabastro que surge de su interior. La escultura atrae hipnótica el espacio, irreal porque a lo lejos  parece un dibujo bidimensional, a veces parece imposible que este donde el ojo la ve. Contra el variable cielo de Madrid la cabeza atrae la mirada sin someterla, aligera la plaza , como una nube o un pensamiento. 

Julia mantiene los ojos cerrados, relajados. Parece recordar el mar tan lejano, por ejemplo. 

Detrás a veces ondea con pesadez la enorme bandera. El contraste es chocante. La cabeza casi flota sobre la plaza cargada de cachivaches patrióticos. 4

Una bandera es una invocación que no admite matices, te llama. Es un muesca que cuenta los leales y los traidores, una raya separadora, una máquina de decidir que ya ha decidido por ti, o te unes o te enfrentas. No tiene profundidad,  ni rincones, una bandera exige, alinea cuerpos, identifica, traza líneas en el suelo que no se pueden cruzar, o habrá actos, consecuencias. Una bandera sólo tiene una dimensión , sí o no.  

La cabeza de Julia en cambio, está absorta en sí misma, suspendida, irreal. No grita ni reclama, solo está consigo, bella desconociéndose ser bella, intentando quizá conocerse. O eso puede,  si quiere, suponer el espectador porque la escultura es una sensación sin nombre. Cada ojo verá distinto.

Es paradójico que este espacio que se ha intentado llenar de discursos visuales heroicos,  de llamadas al orgullo de ser de una patria parece que vilipendiada esté atrapado por la magia de una cabeza pensativa.

Ante la esfinge tranquila  de la Julia de Plensa, la bandera, los monumentos a héroes mutilados de guerras olvidadas, traídos con angustia patriótica a este presente que nada tiene que ver con aquellos muertos, parecen artefactos frágiles, quizá caducables.

La cabeza se irá. Supongo que este ayuntamiento mantendrá la cruzada , de incierto resultado,  por resignificar la ciudad con identidades nacionales quebradizas, y en ese esfuerzo la meditación de Julia les estorbará, lo entiendo.

Pero por unos meses el espacio vacío de la plaza de Colón no fue rellenado por artefactos que invocan al grito si no por arte que invita a cada uno su propia pregunta. 

Vox y el viejo amo.

Si nos tomásemos en serio ( ¡ a estas alturas !)  a Nietszche diríamos que el gran atractivo de Vox, su capacidad de seducción, brota de su exhibición desinhibida del discurso del Amo.

Hay muchos tipos de votantes de Vox, por diversas razones y de diversas posiciones de clase, pero sus dirigentes son social y culturalmente mucho más homogéneos. Y a este  núcleo duro de Vox no le importa, en el fondo que le llamen fascista o ultraderechista. 

 Como el hombre nietzscheano no cree en la universalidad de la moral: en que su moral tenga necesariamente que ser la moral universal. No se avergüenza de no compartir ese terreno de juego, el terreno ético, con los demás. La universalidad de la moral es lo primero que ponen a remojo.

Si colocan en el centro de la imagen a losMENAs y a los inmigrantes ilegales no es para defender al trabajador nativo (apenas se menciona la competencia laboral de los inmigrantes ). No, se trata de subrayar las diferencias entre quien tiene y quien pide. Entre el dueño de la tierra y el extranjero desnudo.  Origen y derecho propio, natural, del amo. En este caso cada uno de los españoles tiene derecho de sangre, no reducida a un campo laboral o administrativo. Por tanto las consideraciones igualitaristas, democráticas, universalistas deben someterse al principio superior del poder de quien tiene esa primacía de derecho natural.

Si se rechaza al inmigrante no es necesariamente para expulsarle, sino para someterle. 

Vox  ha obtenido los mayores porcentajes de voto en pueblos agrícolas murcianos y almerienses donde la proporción de población inmigrante es la mayor de toda España. Y donde su riqueza depende, precisa y absolutamente,  de esa masa de población inmigrante. Su voto no es contradictorio. O mejor dicho es contradictorio para la izquierda, porque esta da por hecho que los derechos de los trabajadores son una consecuencia lógica de su contribución a la riqueza colectiva. Pero estos votantes no quieren ser coherentes, quieren precisamente lo contrario, que esa masa creciente de extranjeros nunca tenga posibilidad de saltar la valla de los derechos. No quieren expulsarlos, como los esclavistas sureños no querían deshacerse de sus negros, quieren que la linea entre ellos y nosotros sea cada vez más nítida y gruesa, y la españolidad es la brocha que engrosa la raya, sube el muro.

Vox no solo levanta la bandera de la identidad, levanta la veda y dispara sobre ciertas presuposiciones que se hacen en democracia, como que lo que no quieras para ti , no lo quieras para los demás. 

Ya lo decía el alemán bigotud , la ética democrática es una transfiguración de la ética cristiana y por eso no hay mayores ateos morales que los de Vox. Eso ya bastaría para tacharles de antidemocráticos. A muchos de ellos en su fuero interno no creo que les escandalice.

La seducción de Vox nace de la liberación de ese gigante dormido, el permiso para que el derecho al dominio  tome todo su potencial, porque si el derecho no se puede ejercer en toda su fuerza es un derecho castrado, negado. También explica su irrefrenable deseo de entrar en Cataluña manu militari. La soberanía para ellos no es una abstracción histórica, sino una potencia que debe desplegarse aquí y ahora o se degradará inservible hasta convertirse en palabra risible.

La potencia del amo, la potencia de lo heredado del padre, en este caso la integridad de España no se negocia, ni se parcela ni se diluye. 

Su rechazo a las medidas contra el cambio climático derivan de esto mismo. No es que el ideólogo de Vox no comparta serias dudas sobre el impacto humano sobre el clima.

 Es algo previo e íntimo.  Lo que es intolerable es que se me coarte , aquí y ahora, mi capacidad de hacer lo que puedo hacer con la tierra de mis padres, ya sea cazar, explotar o consumir. Tan devotos del padre potente, es insoportable tener que aceptar que lo que pudo dominar él, y el padre de su padre me sea negado por un discurso que viene desde el lado débil del mundo: de mujeres, de izquierdistas, de hombres sin raíces, sin patria o sin familia.

Esta es la potencia seductora  que da orgullo y alegría al votante de Vox, el viejo discurso de la voluntad de poder, y el derecho autónomo de la voluntad del amo. Vean a los dirigentes de Vox en los mitines, exhalan  orgullo y alegría. 

 . El problema de la ética del amo fue que su aplicación deshinibida ( y está obligada a serlo, a desplegarse en su plenitud porque la tibieza supone aceptar una limitación que se niega a sí misma)  lleva inmediatamente a la guerra social, y más adelante a la destrucción del mundo conocido. Ya sabemos lo que ocurrió en Alemania a mediados del siglo pasado.

La aplicación irrestricta sólo es posible en sociedades que desaparecieron con la caída del antiguo regimen medieval.

Por eso el discurso del PP tiene mayor persistencia, y futuro.

 Es por definición el discurso del cínico: no cree en lo que enuncia, pero si enuncia una mentira es porque, y en esto se diferencia del discurso de Vox, es realista. Sabe en qué momento histórico vive, no se engaña sobre la naturaleza de este tiempo.

El alcalde de Madrid,  Almeida, a raíz de la cumbre internacional sobre el cambio climático que se desarrolla ahora en Madrid puede decir sin dificultad , con soltura, que su gobierno es un gobierno verde y comprometido apenas unos meses después de que su intento de desmontar Madrid Central  solo haya sido detenido in extremis por un juez, o después de desmontar estas mismas semanas carriles bicis: Porque el cinismo, y no la maldad es el agua en el que nada el discurso habitual de la derecha española ”democrática” : Su querencia propia de señores es que su moral no tiene porqué ser la moral universal, que su derecho a dominar  suspende las obligaciones morales de una universalidad propia de la izquierda. Para eso se ganan las guerras, para parir amos y siervos , para barajar otra vez las cartas. Pero si la transición española sirvió para algo fue para inyectar a izquierda y derecha masivas dosis en vena de realismo, su éxito modula el discurso del PP. El PP es cínico por que es realista, y porque aspira a que su discurso pueda venderse en el mercadillo electoral como universal. Servidumbres de la democracia.

El discurso de la derecha  (aquí incluyo al PP , tan cristiano.. ), se basa en la obviedad de que la  primera ética funcional se basa no en el amor al prójimo, si no en el temor al prójimo. Tómense  los diez mandamientos. Su andamiaje se sostiene en la base de la maldad potencial del prójimo. Son piezas de ingeniería social muy útiles, permitieron que las  primeras ciudades neolíticas del Creciente Fértil, primeras acumulaciones de humanos en espacios y recursos compartidos y escasos fueran vivibles. No robarle al otro sus enseres, su mujer, su palabra  o su honor aumentaba considerablemente la supervivencia de los nuevos ciudadanos.

La pretensión de la izquierda de que sea el amor al prójimo la base de la moral no es ingeniería estructural, es sólo un un mecanismo de seguridad. Es una superestructura formal que permite respirar pacíficamente y esperar del otro lo bueno, o lo mejor. Supongo que, genera  esperanza pero los pisos inferiores de esa trama social están construidos sobre su inversa, sobre el temor al prójimo.

La universalidad de los derechos humanos sólo se ha podido fundar en la psicología de las masas desde al abono extendido por el cristianismo nazareno, que insta a amar al prójimo, sea quien sea. Por eso cuesta tanto que se respete en sociedades  que carecen de esta raiz cristiana.

Lo fascinante de Vox del partido de los católicos militantes, es que su moral parte de la roca base, del origen: de la moral de la tribu. Y se eleva muy pocos centímetros sobre ese terreno tan pagano.

Los bribones y los simples. Dos, de la parte del simple.

“La felicidad y la virtud no son argumentos.”

F. Nietzsche 

El número de extranjeros que viven en España ha pasado de una cifra de aproximadamente un millón a finales de los años 90 (la gran mayoría europeos asentados en las costas ) a 4.700.000 registrados en 2018, más un millón de nacionalizados sólo en el periodo 2009-2018. La cifra de ilegales es desconocida. El número de extranjeros cuyo origen es algún pais del UE es ahora inferior a dos millones. 

El peso numérico de los refugiados políticos es muy escaso, por lo que podemos decir que el grueso de este crecimiento espectacular es de inmigrantes por razones económicas. Esto, en un contexto económico en el que las cifras de población en paro se han movido en rangos muy superiores a la media europea, aún por encima del 14 por ciento, la segunda tasa más alta de la UE, y  la cuestión que se plantea es inmediata, ¿cómo afecta esta inmigración masiva al mercado de trabajo? ¿ supone una presión a la baja sobre los salarios en un contexto de correlación de fuerzas muy desfavorable para los trabajadores, compite el extranjero con el español?

En  la izquierda estas preguntas provocan ronchas, aspavientos y  sarpullidos, levantan reacciones emocionales instantáneas: quien las plantea se convierte en un sospechoso de padecer la grave enfermedad del rojipardismo: dícese del supuesto izquierdista que comparte elementos del discurso político pardo, es decir ultraderechista. El mote nos viene de Italia, donde algunos intelectuales que se autodefinen marxistas ( como Diego Fusaro ) han sido acusados de connivencia con Salvini por su cuestionamiento de la posición tradicional de la izquierda sobre la inmigración.

 En España se ha llegado a acusar a Monereo, pensador próximo en los primeros años de Podemos a Iglesias, y al mismísimo Anguita de coquetear con el rojopardismo al plantear, entre otras cosas, ciertas cuestiones sobre la soberanía nacional en la que incluyen el control sobre el mercado de trabajo.

La contestación típica desde esa izquierda que teme la enfermedad rojiparda es que la inmigración económica no es un problema, si no una fuente de riqueza. Como ejemplo, un reciente articulo en El Diario de Ignacio Escolar en el que se hacía mención a un informe europeo en el que se indicaba que la inmigración ha generado actividad económica y nuevos puestos de trabajo.  

Es un  error utilizar este tipo de estudios.Su ámbito es toda Europa, generaliza, obvia que la estructura del mercado laboral y del tipo de tejido productivo es muy diverso. ¿ Es igual el impacto de la inmigración económica extracomunitaria, generalmente poco cualificada, en Alemania que en España? Sospecho que en un país que genera continuamente empleos de alta cualificación, tecnológicos, en finanzas, etc  el impacto es distinto a otro en el que el tejido industrial ha sido devastado por la globalización y el euro, y en el que la principal fuente de generación de empleo son sectores con baja cualificación, como la construcción, servicios o turismo, el caso español.

 El recurso habitual es afirmar que los inmigrantes toman  los empleos que no quieren los nativos. En economías donde el empleo que se crea es altamente remunerado y cualificado muy probablemente eso se cumpla, pero es esto cierto para un mercado laboral desregulado,  sometido a reconversiones periódicas (antes el industrial, ahora el bancario) y con escasa capacidad para crear empleos de alta cualificación? llamadme también rojipardo, pero permitidme que dude el efecto de la inmigración económica no esté modulado por las especificidades de cada mercado de trabajo. 

Es muy posible que el axioma del reclutamiento de extranjeros para empleos abandonados por los españoles se cumpla en entornos agrícolas como el Ejido, las áreas de invernaderos de Murcia y Almeria…  y que el voto a Vox en este caso busque mantener la segregación del extranjero para negarles derechos laborales, para impedir cambios en la correlación de fuerzas entre empleadores y braceros, pero no creo que este esquema se dé en otros lugares donde ha crecido el voto para Vox y la estructura económica no dependa de la explotación de mano de obra en agricultura intensiva..

Por que uno de los datos más curiosos que se han dado en esta explosión del voto a Vox en noviembre es el de su despliegue territorial. En Madrid, más allá del voto en zonas pudientes este nuevo voto se ha cosechado en una corona de municipios al sur, este  y oeste de la capital en un radio de 30 a 60 kilómetros. Más allá de la tradicional corona roja de ciudades dormitorios como Mostoles , Leganes o Getafe. Estos pueblos no tienen la suerte de estar bien conectados a la conurbación madrileña, como los citados, son antiguos pueblos  agrícolas que tradicionalmente enviaban sus trabajadores a la capital como albañiles,fontaneros, limpiadoras o dependientas. Trabajos por los que ahora compiten con inmigrantes.

La habilidad de Vox ha sido poner sobre la mesa de debate la inmigración como problema,  aún envuelto en una nube de deformaciones, porque los camareros en los bares turísticos del centro de Madrid no son camerunenses, las  limpiadoras de oficinas no son afganas, ni te atienden ahora en un comercio eritreos o sirios. Son , en su inmensa mayoría latinoamericanos o europeos del este. Su origen cultural, más afín, nos ha ahorrado los graves problemas que tienen en Francia con sus colectivos de inmigrantes africanos en términos de asimilación y costumbres, pero su efecto específico en el mercado de trabajo español aún sigue siendo un terra incognita.

Sobre todo para la izquierda, como si cualquier cuestionamiento fuera una amenaza a derechos y libertades indiscutibles. El problema, nuevamente, como pasaba con Vox es que se mezclan derechos humanos e inmigración económica. La izquierda tiene la obligación de ser firme con los primeros. Es discutible que la segunda sea un derecho humano incuestionable. 

En la disputa de los intelectuales italianos tachados de rojipardos estos señalaban la necesidad para la izquierda de recuperar el concepto de soberanía nacional. Y dentro de la soberanía nacional se incluye, por qué no, la soberanía sobre el propio mercado de trabajo.

 Que el capital no tiene ningún ínterés en que esto ocurra es evidente. Difícilmente se puede discutir que al dinero le interesa una política de puertas abiertas a la mano de obra poco cualificada. ¿habría sido posible la burbuja inmobiliaria española en los años 2001 a 2007 sin la política de apertura de fronteras y regularizaciones masivas tanto de Aznar como de Zapatero? Es dudoso que restricciones a la inmigración económica masiva hubieran evitado la burbuja, al fin y al cabo su origen es la inyección de riadas de dinero barato desde el centro de Europa, y la entrada de millones de trabajadores extranjeros fue una consecuencia. ¿pero esa burbuja se habría  originado con la misma intensidad, con las mismas caracteristicas? Es un ejercicio distópico interesante proyectar desde esta hipótesis.

Lo que es claro es que esta situación migratoria nunca ha sido contraria a los intereses capitalistas, de ahí el silencio del PP sobre este tema al que me refería en el texto anterior. Sólo ahora ha aparecido en su agenda por la pura necesidad de competencia electoral con Vox, y planteada en sus mismo tramposos términos. 

La izquierda tiene la obligación ética  de defender políticas que protejan los derechos humanos de refugiados, de menores solos, de personas en peligro de muerte en el mar.

La ultraderecha agita como espantajos  estos casos para tapar la verdadera naturaleza del  problema a la vez que le sirve para cosechar votos en sectores de las clase más golpeadas por la crisis incapaces de verbalizar por sí mismos sus temores. Pero la izquierda debe saber que a ellos no les molesta que les llamen rojipardos, les molesta que se les niegue lo que viven en sus propias vidas y barrios y empleos.

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Si la única herramienta eficaz que tiene la izquierda es el estado, un estado fuerte dotado de soberanía, no hay razón que deba obligar a renunciar al control de los flujos del mercado de trabajo. 

 Simplificar el problema en términos de racismo o derechos humanos es una simplificación estúpida, e ineficaz, y que a la postre refuerza el discurso de Vox entre los tradicionales votantes de izquierda.

Una noticia de estos días: 

“Francia establecerá anualmente cuotas de inmigrantes económicos en función de las necesidades de” su mercado laboral, según confirmó el martes la ministra francesa de Empleo, Muriel Pénicaud

Emmanuel Macron, el presidente que se enfrentó al Frente Nacional y paró la posibilidad de un presidente de la República Francesa ultraderechista, ha decidido fijar cupos de inmigrantes para gestionar soberanamente el mercado de trabajo francés.

Hasta ahora la  gran mutación, la que podría inducir un vuelco electoral irreversible como el que se produjo en Francia, barrios obreros comenzando a votar ultraderecha, no se ha producido en España.Pero no existe ninguna garantía, por qué habría de haberla, de que no suceda. Una nueva vuelta de tuerca de la crisis y de tensiones globalizadoras desencadenará efectos políticos imprevisibles..

Es hora de que la izquierda española deje de comportarse con simpleza y asuma que la ultraderecha no se detendrá sin mirar a la cara a una realidad que exige algo más que un discurso moral.