Utopía fué ayer

Pensar no tiene por qué ser un ejercicio placentero. Al revés que escribir para satisfacer como se pueda  fantasías y deseos. De hecho aplicarse al esfuezo de avanzar en el pensamiento honesto puede ser una tortura, un síntoma de masoquismo y de cierto desequilibrio psicológico. Pensando intentamos dar una solución a un nudo, a una dificultad de lo real, pero nos resistimos a que el resultado de esa elucubración  concreta sea incómodo, incongruente, inencajable con lo que pensábamos antes de ese esfuerzo. Sin embargo el resultado bien ceñido a la lógica y a cierta verdad no tiene por qué respetar nuestras ideas previas.La pereza intelectual puede ser un efecto del amor a nuestras convicciones.

Dejo las generalidades y vamos al grano.

La crisis pandémica se está sumando a los problemas irresueltos de la crisis financiera de 2008. Afloran las debilidades de Occidente y los límites del crecimiento de su modelo. Quizá el común de la gente no es  capaz de reflexionar en términos macroeconómicos y geopolíticos, pero si acusa la sensación de que la  promesa de crecimiento, de ascenso social y progreso generalizado está acabada. Esa  ruptura de expectativas no es cualquier cosa. Los ciudadanos occidentales desarrollaron una adhesión a sus sociedades, a su sistema político y ecónomico porque compartían el sentimiento de que eran  sociedades razonablemente eficientes, que el capitalismo tal como se desplegaba era fuente de conflictos pero también de riqueza, en definitiva, amor, apego e identificación no son solo pegamento entre individuos. Se pueden sentir por tu sociedad, por su forma de gobierno. Esta identificación y esperanza explican la escasa penetración política de alternativas  a izquierda  (comunistas) o derecha ( fascistas) que cuestionaran la raíz del estado de las cosas. 

Es sencillo, si tu país tiene futuro abre la puerta de un buen futuro para ti  y tu familia. 

Las crisis sucesivas han desconectado, sin embargo  a las clases medias occidentales del ascensor social.  Las élites económicas han despegado y se han independizado de sus raíces nacionales, son una clase global que prospera en otra dimensión, y a salvo de la peor pesadilla de los trabajadores occidentales: caer en la escala social, la pobreza, el cierre del futuro para los hijos.

La destrucción de esta expectativa de progreso tiene como consecuencia lógica, ya se ha dicho frecuentemente, el aumento de las opciones políticas que estaban en los márgenes, más radicales. El gran error de los partidos de izquierda es dar por hecho que esta frustración colectiva va a manifestarse en los mismos términos de interpretación de la realidad ( quién es el culpable, cuáles son los remedios ) que son los del tradicional recetario político izquierdista ¿por qué  tendría que ser necesariamente así ?.

 De lo que se lamenta el votante es de la pérdida de algo que consideraba suyo, ese algo era esa sociedad progresiva, razonablemente meritocrática y también despreocupada, ese lugar le ha sido robado, y  genera su furia y orienta su voto.  ¿ quién ha sido ese ladrón del futuro? el trabajador común no va a elaborar la respuesta a esa pregunta desde el mismo lugar que un politólogo.  

Su añoranza política se orienta, precisamente , a recuperar un pasado prometido, no a inventar un futuro nuevo.  De ahí  su dificultad a la hora de adherirse a programas que colocan en primer lugar conceptos como la sostenibilidad,el feminismo o las nuevas relaciones laborales desde la óptica de las nuevas tecnologías, de ahí su manifestación electoral conservadora: sse ha manifestado en el triunfo del Brexit o el éxito de Trump.  Los británicos miraban atrás cuando decidieron parar su integración con Europa, los americanos se aferran a una imagen de América amenazada cuando rechazaron a la liberal Hillary Clinton.  Ellos quieren recuperar su lugar en una vieja sociedad añorada, la del empleo fijo, los sueldos suficientes, las viviendas accesibles, el avance social de los hijos; frente  a ello  la aceleración del mundo que puede asociarse a propuestas liberales y progresistas, es vista con creciente desconfianza.

Aconsejo leer de vez en cuando foros de extrema derecha: ir un poco más allá del rechazo que provocan su afición al bulo interesado, el odio generalizado, la ignorancia. Su enemigo es una hidra enorme dotada de muchas cabezas que abarca desde el globalismo neoliberal que acaba con los pequeños comerciantes y los viejos oficios a la amenaza a viejas tradiciones e identificaciones que ellos  ven en el feminismo o el ecologismo. Confunden causas con consecuencias, actores con víctimas, pero su reacción visceral es el rechazo a esta transformación veloz de su entorno por procesos que saben que las viejas palancas nacionales y comunitarias no sirven para combatir esta aceleración.

Las sucesivas olas de inmigración económica antes de ser políticamente traducibles en términos de solidaridad de clase (como si hubiera una sola clase trabajadora, como si las clases fueran una sólida roca, casilla de llegada y no el fruto  de múltiples determinaciones ) son vividas en la inmediatez cotidiana de la degradación de los barrios, la competencia por empleos cada vez más escasos y por prestaciones sociales en constante retroceso. 

El éxito de la ultraderecha, de Vox en el caso de España , es que se despliega como respuesta a una amenaza hacia lo propio, lo conocido: por ejemplo, si la apropiación de la bandera española ha tenido tanto éxito fué (además de que por razones históricas: la izquierda nunca se sintió cómoda con la bandera borbónica) porque irrumpió el proceso de independencia unilateral de Cataluña y la amenaza de ruptura súbita de lo que se sentía emocionalmente como un patrimonio familiar heredado generacionalmente, la nación española. 

Si la nueva izquierda española , es decir Podemos padece un descenso continuado de votos es, entre otras cosas, porque  las campañas contra ellos han conseguido revertir su imagen pública de  potencial palanca de cambio a una amenaza como cambio indeseado. Las derechas han alimentado y aprovechado esa percepción, la insistencia aparentemente ridícula en la venezolanización de España  trata de alimentar ese miedo a lo desconocido no querido.

Una sociedad igualitaria ante los sexos y las opciones sexuales, la perentoriedad de políticas que palien el inevitable calentamiento global, etcétera, tienen que asumirse por pura necesidad, por justicia y salud pública. Pero escuchen: el reenganche sentimental con las clases medias trabajadoras no va a conseguirse por allí. Lo revolucionario será reivindicar curiosamente cierta vuelta ( siempre mítica, porque hablamos de relatos) , a una sociedad donde el esfuerzo personal, el cumplimiento de las normas, la honestidad personal y social rendía sus frutos colectivos e individuales.  Donde la ciudad, y el pueblo era un entorno estable y de actores económicos conocidos, controlables, comprensibles. 

Donde el futuro vuelva a ser una posesión colectiva.

Es, repito, un relato mítico porque nada puede repetirse tal cual fué. Habrá de  modelarse ante realidades inflexibles. Por poner un ejemplo, los niveles de consumo y despilfarro de esa sociedad feliz de hace tres o cuatro décadas sabemos que son insostenibles.  Las fuerzas del cambio son demasiado potentes, pero el miedo y el deseo que brota de esta demanda tienen que ser escuchados.

 Porque si no se hace otros lo harán. 

De hecho otros ya lo han hecho: la figura retórica  preferida de la ultraderecha podría calificarse como la  Metonimia inversa, o la metonimia mentirosa: subrayan una parte para ocultar el todo. Por ejemplo, claman contra los MENAS o los inmigrantes musulmanes que llegan en patera pero silencian el beneficio de los empresarios ante los miles de inmigrantes latinoamericanos que permiten negociar salarios a la baja. Se quejan de las ocupaciones pero callan ante la destrucción urbana especulativa y la expulsión de miles de españoles del acceso a la vivienda. 

En definitiva, utilizan síntomas  y efectos parciales de los desastres que amenazan a las depauperadas clases trabajadoras , y que son sufridas por ellas sin que se sientan 

escuchadas para señalar como culpables a otras víctimas de la misma globalización neoliberal. 

Pero el éxito de su táctica reside  en que, se presentan como receptivos a esta angustia  de trabajadores amenazados por una degradación social de la que nadie les previno, y  hasta el día de hoy nadie les protegió.

La política pública en sociedades como las  nuestras,  amenazadas y probablemente en declive,  están muy afectadas por las emociones: la esperanza, el miedo, el peligro. Quizá alguien deberia escuchar y darles alguna respuesta que no sea una mentira piadosa (“saldremos mejores”), o una incitación al odio del diferente.  

Madrid por la mitad.

Un paseo por el paisaje urbano madrileño durante la Segunda Ola Pandémica.

La funesta manía de hablar en general, de clases medias impide ver que desde el punto de vista político tal cosa ni existe ni sirve para entender un ápice. Al menos en la Comunidad de Madrid, cada vez más segmentada, más polarizada entre el norte  geográfico y económico y el sur depauperado.

 Hay aquí una clase media-alta, cuyo envidiado nivel de vida no depende principalmente de un sueldo sino de rentas inmobiliarias, dividendos, beneficios empresariales, localizadas en urbanizaciones como Mirasierra, La Moraleja, o ya fuera de Madrid en urbanizaciones  exclusivas de la carretera de Burgos o la Coruña. Hay por debajo clases media acomodadas, que sí dependen mayoritariamente ( aunque no exclusivamente) de rentas por trabajo, pequeños o medianos ejecutivos, autónomos exitosos, altos funcionarios, técnicos muy cualificados como pilotos, abogados o ingenieros. 

Y hay una amplia clase media , menguante, de mandos intermedios del sector servicios, funcionarios, autónomos cuya frontera difusa con las clases más desfavorecidas se endurece o permea en función de los vaivenes  de las cíclicas crisis capitalistas.

En las dos primera categorías nada le puede ofrecer la izquierda, y menos aún Unidas Podemos. Son esas clases la manufactura acabada del enorme experimento de ingeniería social en el que  el PP de Esperanza Aguirre salió exitosa tras catorce años de transformación político, urbanística, cultural de la Comunidad de Madrid, tal como comenté ya en este texto: https://remadmalditos.wordpress.com/2019/09/09/madrid-bien-vale-una-punica/: Son el estrato social  ganador de su apuesta liberal. Su producto final, su trofeo.

En las amplias urbanizaciones de pisos que superan los 150 m2, con piscina, jardines y pistas de pádel, adosados, pareados de Majadahonda , Las Rozas, Montecarmelo, Arturo Soria el voto a las listas de UP es un ejemplar en vías de extinción, el apoyo abierto a sus posiciones un exotismo  a veces de riesgo. El mensaje liberal no sólo ha penetrado, ha conformado elecciones de vida, hábitos, decisiones: los niños se llevan a colegios concertados, quien puede se permite un seguro privado de salud adicional a la deficiente sanidad pública.

 El discurso meritocrático de la izquierda lo llevan de suyo. Les deja fríos, al fin y al cabo, los colegios, las universidades privadas,  los contactos laborales y familiares, las afinidades electivas que decía el otro, ya fluidifican el desafío fundamental de encontrar un buen  trabajo, uno acorde a su aspiración de reproducir su posición de clase. La defensa de lo público les es igualmente indiferente.

 El poso  que queda en la taza del café que les ofrece la izquierda , oreado e interpretado por los medios de comunicación que consumen habitualmente  es el de las ayudas y los beneficios sociales a los menos favorecidos. Es decir a los que ellos nunca serán, se parecerán, ni jamás se plantearán que compartan algo más allá de cuatro derechos básicos y la limpieza de la casa, unos del lado del empleador, otro del que limpia. O la mesa de restaurante, ellos de pié y de uniforme, nosotros sentados.

 Leídas  en términos racionales de coste-beneficio , las ideas de la izquierda para esta gente son un producto sin mercado, paja mojada, más impuestos quizá para financiar esas ayudas a los de abajo, moralina, demagogia para conseguir esos votos  menesterosos. Quizá algunas mujeres se puedan sentir apeladas por el feminismo militante, está bien. Pero al final lo que decide es lo mollar, la reproducción de clase y lo que puede garantizarla.

Pero ni siquiera es un problema de contenido de discurso, es su aceptabilidad como mensaje, siquiera el derecho a circular en estos grupos sociales del discurso político de Podemos ( o de Más Madrid, da igual) lo que está aún más negado porque la incesante campaña de los medios contrarios a la nueva izquierda ( es decir, en Madrid, prácticamente todos) ha alcanzado sus últimos objetivos.  

No solo han conseguido, como se buscó allá por 2015 y 2016 el objetivo de encapsular a la nueva izquierda al convertirla en un apestado político, unos partidos que estan  fuera de límites, de esos que dan derecho a un trato “institucional” .  Lo ha convertido en lo que proponía Joseph Goebbels en su punto uno de la propaganda política

Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; construir  al contrario en un enemigo único”. 

El enemigo principal, el estafermo a golpear, el dedo que apunta a la luna, la carnaza que sirve para desviar cualquier otra discusión que no interese hacia el cebo demonizado, convertido en caricatura, parodia, disparador automático de insultos y chistes, sumidero de odios y negación. Su mensaje tiene un viaje imposible, porque es el emisor del mensaje el que ha sido degradado hasta el punto de que cualquier emisión suya lleva la marca de nacimiento de lo despreciable. 

Es para mí evidente que Manuela Carmena, Iñigo Errejón y el resto de Más Madrid eran perfectamente conscientes del efecto mortificador, venenoso de la cercanía de Podemos a sus opciones de renovar la alcaldía de la capital.  Así se explica la maniobra (éticamente muy dudosa, tácticamente desastrosa)  de dejar con el culo al aire a Podemos en la capital a pocas semanas de las elecciones y  constituir a toda prisa una candidatura alternativa. El esfuerzo no rindió sus frutos porque ellos también habían sido el objetivo de  la destrucción de la imagen cívica, de su aceptabilidad por parte de los medios de la derecha ( “no te lo perdonaré jamás Carmena”). La derecha española no hace prisioneros, ni aprecia los matices. La política municipal , templada y no desequilibrada territorialmente pero embrionaria de Carmena,  no tuvo réditos porque sin medios de comunicación afines hoy en día es casi imposible comunicar un relato que proyecte hacia el futuro una nueva forma de gestionar nada, como una gran ciudad.  

En todo caso las razones de la derrota de Carmena son más complejas y algo deje escrito aquí: https://remadmalditos.wordpress.com/2019/06/17/y-la-arriesgada-apuesta-de-carmena-salio-mal/ 

Es por tanto esta  exitosa ingeniería sociopolitica de la derecha la que hace posible que personajes como Isabel Diaz Ayuso estén para estupefacción de todos empezando por la interesada, donde está  ahora. Pero aún más allá, este hábil modelado sociológico ha  determinado  el  impacto desigual de la pandemia.  Cómo el riesgo de infección sigue la misma traza nítida que la riqueza y  las oportunidades, cómo en los barrios acomodados, en este agosto las calles aún permanecen casi desiertas, los ordenadores parpadean en cada casa teletrabajando a salvo del contacto con los otros, los solitarios automóviles llevan a su destino a salvo a sus propietarios, los restaurantes extienden sus terrazas por las anchas aceras,  mientras que en los barrios madrileños más azotados por la pandemia ( Usera, Carabanchel, Vallecas) las calles rebosan de viandantes, la población inmigrante que habita esos barrios debido a los precios de los alquileres se hacina en pequeños pisos. Trabajadores ( españoles o no) de  hostelería, de  limpieza, y ( cáspita)  de servicios sociales privatizados o concertados como las residencias de mayores no sueñan siquiera con teletrabajar. Ancianos con pequeñas pensiones están obligados a usar masivamente el transporte público. Población sea cual sea su origen que no puede huir a segundas residencias o vacacionar semanas fuera de la caldera vírica madrileña.

Vista la terrible  gestión de Ayuso en lo que a ella concierne de la crisis sanitaria ( la gestión del gobierno central está siendo apenas un poco mejor, para nuestra colectiva desgracia) uno podría permitirse la maldad, la repugnante sospecha de que el equipo gestor de Ayuso es consciente de la desigualdad pandémica fruto de la desigualdad socioeconómica. Uno, miserablemente , podría  imaginar que  entendiendo que sus principales graneros de voto serán los menos afectados , y que en todo caso, son gente con posibles para permitirse aislamientos, test privados y teletrabajos, el equipo gobernante se puede ahorrar los enormes costes de montar servicios eficientes de rastreo, triplicar plantillas en la seguridad social pública, reabrir ambulatorios o cualquier otra medida que desde hace semanas se le reclaman y se ha resistido como gata panza arriba a asumir.  Y con los sustanciales ahorros así obtenidos proponer dentro de unos meses una nueva bajada de impuestos ¡ figúrense el golpe, el  impacto mediático, mientras el socialista Sánchez y los demás gestores autonómicos se ven obligados a subir impuestos, llega el paraíso thatcheriano madrileño y los baja ! ¡qué semanas y semanas de titulares, qué martillo. que digo martillo, qué puntilla de desnucar tertulianos de izquierdas en las televisiones y radios del Luxemburgo mesetario ! pero quizá yo, sólo yo,  sea un cínico sin escrúpulos. Ni que fuera liberal. 

Pido perdón. No, está idea mía es disparatada, peor, es una imbecilidad. Porque qué pasará cuando esas limpiadoras infectadas, asintomáticas o no ( de hay algo hay que comer, señora ) que de Usera, de Móstoles y Leganés  suban a limpiar los adosados de las urbanizaciones, cuando estas auxiliares de  Vallecas o Usera acudan a su puesto de trabajo en las caras residencias privadas de ancianos, cuando esos camareros de Orcasitas o Parla te sirvan en un restaurante nocturno a la vuelta de septiembre? 

 Nadie puede ser tan ignorante, tan necio, como para que no haya pensado en esto tan sencillo:  que el norte necesita para ser tan rico y satisfecho del pobre sur, de la habilidad de sus manos, de su aliento y de la salud de sus cuerpos.

Carta a un alto funcionario: ¡muévanse !

Los últimos días palpamos con las dos manos la artrosis y abulia de la administración que nos pagamos IRPF a IRPF: la renta mínima vital, esa última puerta en la vida de tantos, no ha alcanzado a cubrir el uno por ciento de las solicitudes ya presentadas, La Comunidad de Madrid después de rechazar a mil quinientos rastreadores ofrecidos por el Colegio de Médicos y de fracasar en su mendigar a mano tendida de rastreadores caritativos ( y ricos, trabajarían per gratia et amore) contrata a estas horas del diluvio a veintidós rastreadores a precio de oro blanco. 

Si quieren sentir en primera persona la pesadilla burocrática de un personaje de Franz Kafka intenten, les invito, a hacer alguna gestión en la Seguridad Social estas semanas.

Si ingenuos, tratan de solicitar una cita previa por el teléfono que se publicita para ello, la grabación impersonal al uso les remite a una página web en la que hagan lo que hagan, opten por la combinación de casillas y checks a los que opten, no son ustedes, ninguno, más listos que la máquina: al final de la secuencia les espera un absurdo cartel con letras rojas que les dice que no les pueden dar cita, que lo intenten por teléfono. Y si acuden en agostado cuerpo y desesperada alma a una oficina de “atención al público”, el funcionario en la puerta les impide el paso porque solo atienden, vaya por dios, mediante esa imposible , deletérea, inasequible cita previa. No les exagero, prueben a hacerlo.

Me confieso: soy familiar de funcionarios y por tanto no parto de ningún prejuicio ni manía ideológica. Conozco virtudes y defectos de primera mano. Y por eso sé bien cúal es el problema. No es otro de que la administración española (indiferente su nivel , municipal, autonómica, estatal, y da igual el partido que casualmente ahora sea el último responsable) tiene la cintura de un puente de hormigón armado, la agilidad mental de un moai, la capacidad de reacción de una tortuga de 100 años. Y todo ello fruto de una estructura organizativa en la que la capacidad de reacción ante una situación imprevista como esta es la de un trilobites petrificado hace trescientos millones de años: cero. 

Si las oficinas de la seguridad social funcionan, digamos de 8 a 3 de la tarde¿no se podrían organizar turnos de tarde, incluso de noche? ¿contratar a miles de parados con conocimientos de administración, gestión informática, papeleos, gestoría? ¿no se podrían haber organizado hace semanas equipos de rastreadores y haber testado sus capacidades con ejercicios y simulaciones como se entrenan en ejércitos y unidades de emergencias?¿ no se podrían haber utilizado los ingentes recursos estadísticos de la administración para analizar las causas de esta segunda ola en la que batimos records europeos? etcétera, etcétera, etcétera. Les invito a los funcionarios lectores que alarguen esta lista de sugerencias, seguro que ellos son más certeros.

Mis familiares funcionarios me dirán que la administración tiene desde hace años la política, por lógicas razones que ahora no vienen a cuento, de no contratar personal laboral, que los jefes no están acostumbrados a tratar con personal no formado en derecho administrativo ¿ pero no estamos en una situación de emergencia? ¿ la situación justifica cierres de negocios y restricciones de libertades y no justifica una contratación extraordinaria, temporal, masiva de personal que estructure equipos de emergencia en la seguridad social, la atención sanitaria primaria, los equipos de rastreo? 

¿las urgencias, las excepcionalidades siempre son para los demás?

 Sé por mis familiares que hay funcionarios que sienten rabia e impotencia por la inacción, la falta de iniciativa y de imaginación, por la pasividad de ciertos gestores, administrativos y políticos, ambos.

 Pero esta frustración no la veréis en los niveles más altos de los cuerpos funcionariales ¿es que tener un sueldo asegurado de 50.000 , 60.000 euros al año, lluevan piedras o hachas de doble filo, da igual, les quita a algunos subdirectores, directores generales, jefes de Área la vergüenza y el respeto a sí mismos como para no darse cuenta de que es su deber el romper hábitos, mover cielo y tierra, ofrecerse, conminar, reinventarse, experimentar y exigir a quien haya que hacerlo en los respectivos ministerios y consejerías? 

Sé , por mis familiares funcionarios que muchos se muerden las uñas viendo los recursos materiales vegetando durante largas horas en oficinas vacías mientras se acumulan las demandas y las angustias ahí fuera, más allá de las custodiadas puertas oficinales. 

Esta pandemia va a cambiar muchas cosas, y es necesario, y va a ser obligatorio para bien del país, para el propio bien y futuro del funcionariado, que cambie la mentalidad, letárgica, complaciente , depositada como un limo paralizante durante decenios de puertas para dentro. Por el bien del pais y por el bien de quienes trabajan en las palancas que hacen que el estado de bienestar sea real o un puro eslogan: Múevanse de una puñetera vez.

Señoras y caballeros, nos vamos al fondo. Por segunda vez.

Según leo las últimos datos de la pandemia, una sensación desasosegante, una presión en la nuca como no sentía desde abril me es cada vez más insoslayable. Un sexto sentido me dice que como país la hemos vuelto ( perdonen el lenguaje ) a cagar. Los datos exponenciales de Aragón, la aterradora situación del rastreo en Madrid, el crecimiento en todas y cada una de las comunidades autónomas del número de contagios, las calles vacías, las explosiones de irresponsabilidad, todo me indica que las próximas semanas viviremos una segunda ola con consecuencias económicas, sociales y políticas imprevisibles, históricas, de las de que terminan en los manuales . 

Porque esta vez, las responsabilidades están muy bien repartidas, como el virus. La crisis está demostrando que las comunidades autónomas no tienen, por razones que podemos discutir en el futuro, capacidad de gestión suficiente, inteligencia, medios, profesionales, o decisión política como para lidiar con esto. Y muy a mi pesar tengo que decir que la reacción, o mejor dicho la falta de reacción del gobierno central me resulta profundamente decepcionante. el ministro de Sanidad, Illa, debería haber tomado cartas en el asunto hace días.

 Se debería haber vuelto a proponer un estado de alarma, aunque fuera parcial y modulado según la situación de cada lugar. Y , siento aún más decirlo, se debería sustituir a Fernando Símón: por muy simpática que nos resulte su personalidad es evidente que no está reaccionando tampoco con la celeridad y contundencia que la escalada vírica está pidiendo a gritos. Simón debe marcharse y hacerlo ya. Y el gobierno central debe adoptar las acciones sustitutorias de la mala gestión de las comunidades que sean necesarias, aunque, desgraciadamente mi impresión es que ya llegamos tarde. Otra vez, y ahora no tenemos excusas. Y ahora las consecuencias serán peores.

 No soy epidemiólogo, pero cierta sensación desagradable en la nuca me lo está insinuando. Esta vez, no tenemos, nadie, perdón.  

No, esto no es un espectáculo, estúpido

Hace unas horas, en  una conversación sobre el pseudo-caso Dina con alguien a quien aprecio me dijo que en las próximas elecciones se abstendría, porque todos los líderes de partido, por unas razones o por otras muy diferentes, le parecían decepcionantes. A mí aquella frase me produjo una tremenda irritación que he tardado en metabolizar, y comprender, aunque pronto acudieron en mi ayuda dos imágenes que he recordado. Una es una gráfica económica, otra es la de Jorge Javier Vázquez.  La gráfica está expuesta al final de este artículo, y explica lo siguiente: mientras que el incremento del PIB en EEUU ha sido desde 1996 casi constante, la participación en este incremento de las clases medias americanas no es que no haya mantenido ese ritmo, es que ha disminuido de forma imparable. Datos similares encontraremos para otros países de occidente, por ejemplo esta segunda gráfica elaborada por Kiko Llaneras para Jot Down sobre España que a mí me resulta escalofriante:

Muestran de modo muy claro que los incrementos de riqueza en Occidente han sido acaparados, en los últimos 30 o 40 años,  fundamentalmente por una proporción muy reducida de la población, la que poseía ya el poder económico en esos países. No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que tal cosa no es un producto del azar, sino resultado del control que tiene ese porcentaje de la población sobre la toma de decisiones políticas y económicas tanto de gobiernos occidentales (desde los gobiernos neoliberales de las derechas  a las socialdemocracias de “tercera vía” de Blair, Schroder  y compañía)  como de instituciones internacionales como el FMI. Baste leer con respecto a este último organismo el despiece cruel que realiza el premio nobel de Economía Joseph Stiglitz en su libro “El malestar en la globalización”.

La frustración , la decepción y la rabia cada vez más extendida en nuestras sociedades  no tiene si no ese origen. Las generaciones jóvenes se saben condenadas a vivir peor que las anteriores, las rentas medias viven aterrorizadas por el miedo al desclasamiento y caer,  en una de la recurrentes crisis, al escalón de los olvidados. Esto y no otra cosa es el meollo, el corazón  de lo que nos pasa, y cualquier reflexión sobre la política, diaria o cada cuatro años debería recordar esto en cada momento. 

Plantearse la politica en terminos de amor u odio a determinadas personas, en su grado de simpatía, de  habilidad o torpeza comunicativa, de seducción personal, de ser desagradable, o coherente es dejarse engañar, desconocer el núcleo de lo que nos jugamos y asumir implícitamente que la política es un espectáculo más, un producto de consumo mediático como la televisión de sobremesa o el fútbol . Resulta irónico que alguien que ha triunfado con programas como Sálvame en un medio  como Tele 5, Jorge Javier  Vázquez, tuviera que recordarnos a gritos que despejáramos la enésima nube de humo con que la derecha intenta, y consigue muy a menudo, desviar los debates públicos, a cuestiones tangenciales, personales, programadas; que tuviera que exponerse al linchamiento social para señalarnos que lo importante está en otro lado.

Porque de lo que se trata en la lucha política entre izquierda y derecha en estos tiempos no va si Pablo Iglesias es un macho alfa o sobre si tiene derecho no en vivir donde vive con su mujer, no. Es, estimado amigo, sobre si hay posibilidad de revertir esta tendencia de varios decenios ya  que está destrozando las clases medias, las posibilidad de sociedades justas y meritocráticas, el derecho a que los mejores  se vean recompensados por su esfuerzo. Y lo demás es una inmensa tramoya, un escenario de cartón piedra que se arma todos los días, atrezzo mediático  expuesto de forma concienzuda para  agitar sobre el escenario otros debates, más coloridos, mucho más divertidos, mucho más emocionales ( el odio, la identificación, amigo y enemigos, banderas, cómplices, policías y héroes) : la política en España y sospecho que en países como en EEUU es un producto de consumo televisivo calculadamente banalizado.

Que Eduardo Inda sea el paradigma , y el origen a veces,  de este empobrecimiento  del debate político ( la imposición de su presencia constante en medios de máxima audiencia a pesar de las condenas contra su mala praxis profesional) es lógico. Es un periodista procedente de un tipo de prensa concreto, la prensa deportiva de consumo rápido, fast food informativo.  Rellenar quince, veinte páginas de texto todos los días sobre un deporte en el que  lo real ocurre en hora y media una o dos veces a la semana requiere habilidades específicas, lo hemos visto aún mejor durante la pandemia: la sección de deportes se redujo pero todavía ocupaban minutos de informativos sobre  un asunto que simplemente no estaba sucediendo, el hecho deportivo, el enfrentamiento, el match.

Eduardo Inda , periodista deportivo, conocido por su cercanía al presidente del Real Madrid y de la constructora ACS, es una elección perfecta para alimentar incesantemente un caudal de noticias, (ciertas o no ciertas, con condena judicial en contra o a favor, eso es indiferente, y barato, muy barato ) polémicas, broncas, triviales o con el único anclaje de la identificación y el odio. Qué prefieres Real Madrid o Barcelona: con razón o sin ella a mí la Legión. Árbitros caseros o comprados, machos alfas, feminazis , banderas rojigualdas o esteladas, podemitas o voxeros). La prensa fast food deportiva se alimenta de estas identificaciones primarias, y vive muy bien de ello, funciona. Es la dimensión fatua, bidimensional, una escena entretenida en incesante cambio que asegura silenciar otros debates. El periodismo deportivo no cuestiona las reglas, que son fijas, externas, marcadas por jueces y federaciones que están en una dimensión diferente al del titular del día. Los periodistas que alimentan polémicas sobre los políticos replican las polémicas sobre jugadores de fútbol, pero las reglas son las que son, también se dan por fijas, ajenas a la noticia. Como el reparto de la riqueza, en el debate politico degradado hay cosas que no se cuestionan.

Y por eso , a mi conocido, que olvida todo esto, que se ha dejado arrastrar por este espectáculo de marionetas bien pagadas, le recuerdo, aquello de que es la economía, estúpido amigo, es el reparto de la riqueza que producimos entre todos, es el futuro de nuestras sociedades y de nuestros hijos lo que nos jugamos en política, y lo demás , es prensa de colorines que no deberías tomarte en serio, por tu propio bien. 

Si quieres divertirte con ello, adelante, pero al final, usa la papelera.   

Segundo round

El aficionado a los videojuegos de lucha conoce que tras vencer al primer enemigo el siguiente poseerá nuevas habilidades y mayores destrezas en un crescendo de dificultad. El gobierno de coalición ha superado la primera pantalla pero la diversión sólo acaba de comenzar. La jueza del caso 8M contra el delegado del gobierno en Madrid tiró la toalla al ring, primer round, pero no se marchen aún, estamos en el breve descanso entre dos asaltos. 

La ventaja con que cuentan los enemigos de este gobierno de coalición es que aunque pierdan pueden hacer subir a la lona a diferentes rivales, y cada vez el luchador es más peligroso. En el primer combate, que narrábamos aquí, el personaje, que lucía atuendo con algo de caspa y naftalina ( tricornio y crucifijo)  apenas ha podido lanzar un par de directos chapuceros bajo el disfraz de informes policiales afinados, suficientemente potentes para tumbar a un podemita o a un indepe, pero carentes de punch contra alguien que, aún con la mojigatería de un Marlaska, dispone del superpoder  de cesar y nombrar en el  B.O.E. 

El nuevo rival ahora exhibe mucha más musculatura, ni punto de comparación: la CEOE ha convocado a una cita a todos los grandes empresarios españoles que durará nada más y nada menos que diez días, con el fin de plantear “una hoja de ruta común para la reconstrucción“. De aperitivo y  antes de tan larga cita ya han adelantado un punto de esa ruta común: reclaman al gobierno seguridad jurídica en las relaciones laborales. Llámalo seguridad jurídica cuando quieres decir que la reforma laboral no se toca.

 Un segundo movimiento reciente es el cambio de la dirección de El País, sale Soledad Gallego-Díaz y entra Moreno, o como dijo alguien, sale Soledad y entra Ciudadanos. La sensación general entre los periodistas es la misma , Felipe González y el Banco de Santander han decidido que PRISA no iba a mantenerse  al margen del esfuerzo por desalojar a Podemos de este gobierno.  Al fin y al cabo, ha debido de pensar la Botín, si me compro un periódico ruinoso es para utilizarlo.  

Un tercer movimiento: el PP ha votado en Europa a favor de que las ayudas a España, los famosos cien mil millones sean condicionados, es decir, que se exijan a cambio recortes, control del gasto y reformas, dicen, adecuadas.

Porque el fondo de lo que está en juego es este: cómo y quien va a decidir sobre esos cien mil millones de euros de ayuda europea.  Como decía Javier Perez Royo en una entrevista en VilaWeb que un amable lector enlazó en una entrada anterior, lo que preocupa a los grandes empresarios, banqueros y fondos de inversión con intereses en este maltratado país es que  el gobierno pueda tomar decisiones sobre cómo se utiliza esta enorme ayuda. pues no parece necesariamente inclinado a tener en cuenta  las hojas de balance de las grandes empresas como prioridad, y es mucho dinero para dejarlo pasar sin luchar por ello. 

En esto el Partido Popular ejerce con una fidelidad perruna de palanca política de los intereses económicos de estos grupos de poder, españoles y transnacionales: la perspectiva de que un gobierno de izquierdas pueda tomar decisiones “populistas” sobre tal flujo de capital le parece tan espantosa que ha optado por la única solución: que Europa nos ahorme con condiciones tan estrictas como sea posible, seguros que estas condiciones se regirán por el paradigma neoliberal que domina en las grandes instituciones internacionales (FMI, Bundesbank, Banco Mundial) y por tanto, de forma inevitable, estas condiciones y exigencias coincidirán mágicamente con las que le convienen a estos poderosos señores que barruntan ahora el peligro de no ser muy bien escuchados, como tienen por costumbre.

En definitiva, una vez acabado el episodio chusco del guardia civil y la jueza del Opus se abre el juego de las ligas mayores, en la que se arriesga dinero de verdad, y en este terreno podemos esperar ferocidad y altas apuestas. El control de los medios que tiene el PP le permite silenciar su escandalosa alianza con los halcones neoliberales del norte de Europa; quizá la cabeza de la anterior directora de El País haya terminado de rodar porque este cinismo del Partido Popular en Europa ocupó titular y un par de columnas en el periódico hace unos días. 

Y es que el patriotismo de nuestra élites acaba exactamente donde se ve amenazada la cuenta de resultados de las empresas que les ingresan las rentas y los dividendos a ellos y su clase.

Disolución

Un día, la gente comenzó a desaparecer. Un viejo, una madre, un paseante, sin patrón ni defensa conocida. Simplemente se zambullían en el mar , tomaban una ducha,  o se rellenaban un vaso en su cocina y nunca se les volvía a ver. Algo ocurrió: la gente se hizo soluble al agua.   Una lluviosa tarde de tormenta o el cruce azaroso con un aspersor de un parque y el cuerpo se volatilizaba en millones de gotitas y un fina arenilla de carbono.

Más tarde se acusó a un laboratorio chino, aunque las redes difundieron un video sobre un tratamiento experimental de una poderosa nación para acabar con la necesidad de beber de sus soldados, que solían invadir paises  desérticos o calurosos, en el que se denunciaba que el atroz invento había descarrilado y escapado más allá del Pentágono.

Irrefrenable como el descenso de una roca, la humanidad comenzó a disolverse porque aunque la sed desapareció los hombres y las mujeres seguían  enamorados del mar, se veían sorprendidos por chaparrones o añoraban la humedad sobre la piel, el cuenco de las manos acogiendo el frescor antes de arrojarlo sobre la cara. Los gobiernos fabricaron y distribuyeron miles de millones mascarillas hidrófugas, atuendos impermeables , paraguas, gabardinas, pero cada día alguien no podía resistirse a un fuente solitaria, a abrir una ventana a la lluvia.  Las olas de los océanos arrastraban a cada embate arena y almas que se fusionaban, sin dolor y sin recuerdos , con el agua.   

Al cabo del tiempo, en cada continente, apenas un puñado  de seres humanos sobrevivió. Por azar, o por una rareza genética que nunca se pudo dilucidar eran inmunes a la disolución. Sólo ellos pudieron volver a nadar incólumes. Su pulmones se ensancharon, sus manos trabaron un delicado  tejido translúcido entre los dedos. Y cada vez más tiempo, como cetáceos, cambiaron las tierras ahora vacías de hombres por una vida bajo el mar. Se zambulleron cada día, intrigados por un ansia de algo que desconocían,  porque en las aguas se disolvieron también el recuerdo de quienes fueron sus hijos, sus padres, sus semejantes. Vivieron, felices como nutrias salvajes, pero sólo les quedó, viento, silencio y  presente.  

 

Caza Mayor

Es un lugar común entre los politólogos decir que el PSOE es el partido que cumple las funciones de viga maestra del régimen nacido en el 78. La gran virtud del PSOE, dicen,  es que se parece a la sociedad española: ni demasiado madrileño, como el PP ni demasiado al margen de los demás como los partidos nacionalistas catalanes, republicano pero partidario de no tocar a la dinastía reinante, socialdemócrata en su pulsión distributiva pero que no pretende mover los tabiques del reparto de poder económico tal como lo gestionan las élites desde la transición.

 Y sin embargo esta semana supimos que contra el gobierno algunos de los agentes  del llamado estado profundo, esos que ejercen poderes reales pero que no se presentan a las elecciones se estaba tejiendo una conspiración. Informes  policiales dudosos como martillo pilón contra la izquierda no son nada nuevo, Isabel Serra, dirigente de Podemos en Madrid,  ha sido condenada a casi cuatro años de cárcel con el solo testimonio de un policía, o recordemos las dos nochecitas  que se pasaron unos titiriteros en  aplicación de leyes antiterrorismo durante los primeros pasos de la incesante campaña contra el ayuntamiento de Carmena.

Pero la osadía del actual manejo apunta directamente al corazón del poder democrático, al  gobierno del estado, tan envalentonados están que se han permitido  pergeñar un informe  policial chapucero para preparar el siguiente paso, gracias a la disposición entusiasta de una jueza: la imputación del delegado del gobierno y si fuera posible del ministro del interior.

Marlaska, tan comprensivo en el pasado con las servidumbres del trabajo sucio policial y tan sensible a los estados de ánimo en ciertos ministerios de gente  con mando en tropa (recordemos que exoneró a la cúpula del  ministerio de Defensa gobernado entonces por el PP de las consecuencias  penales del accidente del  Yak 42) se ha visto obligado, y estoy  seguro  que muy a su pesar, a salirse del guión y cesar a unos cuantos mandos de la Guardia Civil. Y es que si te abanican el cuello con un bardeo la reacción es instintiva,  ellos o yo.

La prisa y la falta de costumbre le han cobrado su peaje, que aún abona, y ya veremos cuánto le costará, no le dió tiempo ni de construir una coartada decente. Acostumbrado a ser bien recibido en los cuarteles y a nadar a favor de la corriente no removiendo ciertas turbiedades, ha tenido que saltar con los dos pies al charco, y de momento se ha puesto perdido de barro.. Ya digo , no  es lo suyo, pero tocaba.   

Pero para mi lo más llamativo, lo que es una novedad es el dichoso informe.  Que se monten contra  podemitas, perroflautas, abertzales, esa patulea… no produce ningún temblor, ninguna grieta estructural, pero contra el gobierno,  eso es caza mayor.

Que la cúpula de determinados cuerpos policiales, con la colaboración de ciertos jueces  y el aderezo necesario, pero ya descontado, de muchos medios se hayan atrevido a tanto es síntoma de algo bastante más grave de lo que parece. Y es que para muchos de esos poderes con raíces profundas en el viejo estado franquista ( porque la fuerza de un estado no es sólo su gobierno, son sus jueces, sus altos funcionarios)  el PSOE   ha dejado de ser elemento necesario, estructural.  O al menos este PSOE,   estoy seguro que añoran el viejo PSOE felipista,  pero el  problema, el grave problema  sin solución es que ese partido es pasado.

El Partido socialista de Felipe González adoptó una táctica de supervivencia en los ya lejanos ochenta. Era impensable depurar de franquistas las estructuras de poder del estado,  se nombraron cargos socialistas, sí, pero respetando la propiedad antigua en amplias regiones internas  de los poderes militares, policiales y judiciales. Un pacto de no agresión mutua que permitía  una convivencia sin demasiados sobresaltos a ambas partes en el mejor de los casos, o una simbiosis con los antiguos jefes, en el peor. Hubo nombramientos de jueces y comisarios socialistas, pero a la vez viejas costumbres, algunos pozos negros, algunas ciénagas de corrupción y cloacas   permanecieron en un terreno de tolerancia y silencio. Si tienen dudas, pregunten por un tal Villarejo.

Pero en esto llegó la crisis del 2008, el 15M y la corrupción masiva le estalló al PP en la cara, y los desagües del alcantarillado secreto no dieron abasto con la floración de mierda, el borboteo de ladrones, la rabia  de muchos.  

El alma vieja del PSOE forcejeó  bravamente por mantener las cuadernas en su sitio, aguantó la presión lanzando a un secretario general  por la borda,  navegó  contra la vergüenza y la propia historia dando votos gratis para investir al corrupto Rajoy, cabalgó elecciones encadenadas a la búsqueda  de una mano de cartas favorable, pero todo el esfuerzo no puedo evitar que un partido ajeno a los pactos que construyeron el estado del 78 alcanzara el gobierno. El odio a este gobierno  no se debe sólo a la presencia de Podemos, aquí se juega la carta del carácter que diría el viejo Teofrasto. Los antecedentes y la expectativas de lo que se puede esperar de Pedro Sánchez. 

 A él le lanzaron a los tiburones y fué capaz de resucitar y vencer. No es por tanto un hombre fácil de asustar. Atacado sin misericordia ni escrúpulos por los medios que controla la derecha, es decir, por casi todos, desde el primer día de mandato, atropellado por el  peor accidente global desde la segunda guerra mundial, aún así parece decidido a aplicar en la medida de lo que sea posible su programa de gobierno progresista, pese a todo. A pactar lo que sea necesario, con quien sea necesario.

Es un hombre decidido y hay ciertos intereses acostumbrados a la delicadeza en el trato que se sienten amenazados por alguien con tan poco que perder.

Básicamente la cuestión es quién pagará las facturas. Qué agentes van a asumir los costes económicos de la recuperación ¿las clases medias, las populares, los rentistas, las rentas empresariales…?

El nombramiento de Marlaska como ministro del Interior fué un gesto típico de la escuela del viejo PSOE: en un ministerio cargado de fuertes energías no muy santas se envía a alguien conocido, de historial amable con los señores del lugar, poco aficionado a abrir cajas de  Pandora.  Supongo que la sorpresa de Marlaska ante la repentina hostilidad habrá sido importante. Si le consuela se debería dar cuenta de que él es simplemente alguien que está en una posición más expuesta que el objetivo final, que es Sánchez, nada personal. 

El pacto de no agresión entre el PSOE y esos poderes orgánicos se ha roto. Algunos ingenuos se escandalizan “¿no cesó el anterior ministro del Interior del PP a tres comisarios generales de la Policía Nacional en unos pocos meses durante la investigación del caso Bárcenas?¿ dónde estuvo entonces la indignación del cuerpo?” olvidan que los pactos de no agresión se firman entre individuos que no pertenecen a la misma tribu. Y desde el punto de vista de la expresión política de los aparatos del estado policiales, el PP y estos aparatos son la misma cosa. Por tradición, por orígenes familiares y por cultura política, al menos entre los altos oficiales de la policía y sobre todo de la Guardia Civil. Por eso el PP nunca necesitó firmar ningún pacto de no agresión con ellos. Por eso la ingeniería política de nombramientos de Rajoy en las fuerzas de seguridad del estado fue tan exitosa, y tan rápida. El PSOE no pudo o no quiso neutralizar el peso de la derecha y de organizaciones como el Opus en estos estamentos, como en el judicial, cuando estuvo en su mano, y  lo vamos a pagar caro.     

Paradójicamente el miedo de que este gobierno toque determinados palos  en el terreno del reparto de la riqueza y los impuestos ha obligado por un extraño rebote al gobierno  a adentrarse en un terreno minado, como el de la Guardia Civil que no tenía, al menos así lo parece por el nombramiento de Marlaska, intención de pisar.

Porque lo llamativo es que se hayan atrevido a amenazar a un ministro con un informe tan mal trabajado. Parece que hay prisa por derribar a este gobierno. No soy cazador, dios me libre, pero sospecho que la caza mayor requiere más paciencia y mejores  armas. Y una ruta de escape por si el animal aún herido embiste. El plan de expulsar a Sánchez del poder de modos no democráticos no nos saldrá gratis como país ¿creen que el viejo PSOE de González, de Ibarra, de Bono , está a la vuelta de la esquina , esperando resucitar? En el Consejo de administración del grupo PRISA así lo piensan. Y posiblemente se equivocan, aquel PSOE fue resultado de un momento histórico que ya no es este. Han perdido su granero fundamental, Andalucía, el partido en Madrid es un desastre. Su fuerza reside ahora en territorios como la Comunidad Valenciana o Cataluña  ¿creen que ese PSOE  periférico olvidará una expulsión tramposa del poder, que no dejará graves secuelas?

 Y mirando más allá de la suerte de este partido ¿qué futuro nos espera como país si más de la mitad de los votos son considerados como no merecedores de gobernar por ciertos poderes del estado? ¿Cómo sobrevivirá una sociedad donde  se convierte en parias políticos a nacionalistas, podemitas y ahora a socialistas ? Si el PSOE no es ya una columna central de la constitución política del estado, qué alternativa de sociedad, qué consensos, nos ofrecen los que conspiran contra este gobierno? ¿hay otra posibilidad que la de un estado mayoritariamente orientado a reprimir con mayor o menor habilidad a la otra mitad? 

¿ Pero qué puñetas pasa en TVE? un análisis del tratamiento del caso Ayuso en el telediario

Hace unas semanas publiqué un artículo en el agregador de noticias Menéame sobre el tratamiento que hace el telediario primera edición  a los distintos partidos políticos ciñéndome a una fecha concreta:

El ninguneo de Unidas Podemos en los telediarios de TVE, un ejemplo documentado

Los resultados eran, por decirlo así, llamativos. 

Ahora me he entretenido, en estos tiempos de cuarentena, en un análisis  sobre el tratamiento que han dado hoy 13 de mayo esos mismos servicios informativos al caso del apartamento en el que habita Isabel Diaz Ayuso, presidenta de la CAM . No os pongo en antecedentes porque entiendo que el lector está más o menos informado sobre este asunto.

 Vayamos al estudio de tiempos y sobre todo de los contenidos de la información que se da sobre ello; se puede comprobar en este enlace de “TVE a  la carta” donde se reproduce el telediario completo:

www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/telediario-15-horas-13-05-20/55

El bloque de información sobre el asunto comienza en el minuto 14:02 y finaliza en el 15:48.

En el texto leído por la locutora Ana Blanco el minutaje es el siguiente:

  • 14:01:      Presentación de la noticia.
  • 14:10-18: la CAM dice que no hay ningún contrato de la propia CAM con el empresario y que IDA pagará el alquiler.
  • 14:26-31: PSOE, Más Madrid y Podemos  han pedido explicaciones.
  •  14:35-39  Sale García Egea diciendo que la izquierda insulta a IDA y Almeida
  • 14:41-46 Sale Pablo Iglesias diciendo “si no se lo está pagando ella y se lo está pagando un empresario tenemos un caso de corrupción”.
  • 14:50: la CAM garantiza que lo paga la propia presidenta.
  • 14:55 sale Aguado diciendo lo mismo.
  • 15:00-09: “Room Mate” niega ser adjudicataria de cualquier contrato de la CAM
  • 15:10-22. declaraciones de Kiko Sarasola diciendo lo mismo que IDA lo va a pagar y que lo demás es pura demagogia (sic).
  • 15:23, la voz en off informa de la existencia de un contrato publicado previo de la CAM con Room Mate por medio millón e indica  que se retiró porque la CAM informó de que era un error. 
  • 15:33 A continuación informa que forma algo confusa que el adjudicatario de ese contrato retirado es otra empresa.

Fin.

Es decir, he desmenuzado la noticia en fragmentos de contenido…. y ahora un paso más y analizo en cada fragmento  quién habla ( quién es el sujeto que afirma algo), en qué sentido habla ( a favor o en contra de IDA) y si  hace referencia o presenta elementos de prueba, elementos objetivos externos a las simples declaraciones (existencias de contratos, etc) y el resultado sería este:

  • el sujeto que habla (de modo directo o indirecto) es la Comunidad de Madrid (CAM), alguien de la CAM o Kike Sarasola defendiendo a Ayuso: 6 fragmentos.  
  • el sujeto es la CAM aclarando con información sobre el contrato, 1 fragmento.
  • El sujeto es la oposición pidiendo explicaciones genéricas hablando en general, sin datos de corrupción, 2 fragmentos. 
  • El sujeto es el PP hablando de insultos y falta de respeto, 1 fragmento.
  •  El sujeto es el redactor hablando de contratos erróneos y ya corregidos, 1 fragmento.

En conclusión de 11 fragmentos de “información” 8 son elementos que sostienen la versión de Ayuso, uno es un  fragmento “neutro” del redactor que apoya esta misma versión y dos declaraciones genéricas sin pruebas de la oposición.

Pero claro, cuando se cuenta algo no sólo es importante lo que se dice, es fundamental lo que no se cuenta, pudiendo decirse. Por ejemplo en un periódico como El País, progresista pero que no se puede calificar de radical hoy se informa en titulares : 

 Ayuso paga 80 euros al día por dos apartamentos de lujo y aparcamiento”, y más abajo: “las incógnitas del apartamento de Ayuso: el contrato fantasma, la extraña cuarentena y los precios” y en una cabecera de columna se dice “Las fechas en las que comenzaron los contactos con Room Mate no cuadran, se ha cambiado un contrato y se desconoce si es una vivienda de dos pisos o dos separadas”

En el cuerpo de la noticia se dan más detalles del descubrimiento  de elementos peculiares en el contrato.

De ninguno de estos puntos sin aclarar se ha acordado el redactor del telediario. Insisto, no es sólo significativo lo que se dice, es muy significativo lo que se oculta ¿no es un dato objetivo, acaso, reconocido por el propio Sarasola, que la dos suites con plaza de garaje, incluida limpieza y mantenimiento le cuestan a la presidenta la muy económica cifra de 80 euros diarios?  

En resumen la redacción de la noticia  consiste mayoritariamente  en el contenido de la defensa del propio PP (”se va a pagar”, ha habido un error en un contrato”) y no se mencionan elementos fácticos que puedan poner en duda esta versión, del otro lado, solo declaraciones genéricas de la oposición calificadas, tal como recoge el redactor, como “insultantes” por el PP.

Creo que desde hace tiempo hay un serio problema con la parcialidad de los servicios informativos de TVE, la supuesta televisión de todos. Ya  mostré en el artículo anterior que enlacé arriba cómo el tratamiento habitual a los distintos partidos es claramente de parte: por ejemplo , sobrerrepresentación de Ciudadanos y Vox, y casi desaparición de UP. Cualquiera lo puede comprobar minutando el tiempo dedicado a cada uno de ellos y quizá lo más importante y no cuantificable, el sesgo interpretativo de la redacción.

 Con este breve análisis de contenido del tratamiento de la noticia del día he querido dar  otro ejemplo más de esta tendencia.

Lo que es sorprendente es que la línea editorial de los telediarios primera edición no es de forma clara progubernamental. No diría que sea hostil al PSOE, pero sí al gobierno y curiosamente respetuosa con el relato del Partido Popular sobre la situación política 

Esto no cuadra en absoluto con la tradición histórica de todos los partidos españoles de gobierno de controlar, de algún modo,  la interpretación de la realidad política que se hacía desde los servicios informativos de TVE.

 ¿Hay alguna explicación a esto?¿ el cambio de la directora general Rosa Maria Mateo trajo alguna transacción interna que mantuvo en sus puestos a periodistas cercanos al PP? Yo lo desconozco.

El antiguo PSOE nunca habría sido tan naif. Nunca habría dejado que le marcaran desde una palanca de poder básica como es TVE tantos goles en ese terreno de juego que es el famoso relato.

Sobrerreación o cinismo, el dilema cultural ante el coronavirus.

« el hombre que vive es la gloria de Dios »

 San Ireneo de Lyon

La pandemia del coronavirus no se va a limitar a una conmoción sanitaria. Va a exhumar las vigas maestras de la ética subterránea en cada sociedad, sus rasgos culturales profundos. 

En el huracán informativo sobre el asunto me parece curiosa la poca atención prestada a la poiítica que ha decidido adoptar Boris Johnson, quien rechaza medidas drásticas que lesionen gravemente la economía y asume estoicamente que  “muchos vamos a perder en las próximas semanas y meses a nuestros seres queridos”. Citando a La Vanguardia,  “El plan, según los especialistas, responde a la resignación de que el gobierno en el fondo no va a poder hacer nada para frenar el coronavirus, que un número muy considerable de muertes (incluso decenas de miles) es inevitable, y que por tanto es mejor intentar proteger la economía de cara a quienes sobrevivan. Desde el punto de vista médico, la teoría es que cuantas más personas se contaminen ahora, un mayor porcentaje del país desarrollará inmunidad para una potencial segunda oleada de la epidemia en el otoño o invierno próximos.” (1)

Sea cierto o no el vaticinio de la inmunidad de la segunda oleada, la elección es clara entre la economía y la vida de los más enfermos, pobres,  viejos.

A los educados en la cultura de raices católicas  en la que toda vida es sagrada, este pragmatismo anglosajón, empapado de darwinismo social nos resulta repelente, pero no hay sorpresa, es un fondo que comparten tanto Gran Bretaña como en cierta extensión , Estados Unidos. 

Para Trump, el coronavirus va a suponer  un desafio mucho mayor que cualquier guerra comercial o de ocupación.  EEUU es un pais empapado de darwinismo social , en el que la virtud personal se mide en exito económico y los losers, los perdedores tienen lo que se han buscado.  Las grandes dificultades de Obama para implantar una sanidad universal no solo tienen que ver con las presiones del poderoso lobby de las empresas que comercian con la salud, se apoyan en  la extendida mentalidad de que cada uno tiene lo que se merece segun su esfuerzo personal, y que el estado no tiene por qué regalar nada a quien no se ha ayudado a sí mismo con una profesión ( lo más importante en la cultura americana)  que le permita pagarse su seguro sanitario propio.

una sociedad de estas caracteristicas es, lo sabemos, tremendamente competitiva en condiciones normales. De hecho , su tasa de crecimiento económico es consistentemente mayor que la de paises con mayor gasto social, pero está inerme ante crisis que implican respuestas comunitarias globales, democraticas, universales.

De hecho la primera reacción de Trump fué triunfalista “ somos el mejor pais del mundo, no vamos a tener problemas”. Proyectó el mal hacia fuera, calificó el virus de “enfermedad extranjera” y cerró los vuelos a Europa…menos a Gran Bretaña. Como si la enfermedad no estuviera ya extendiéndose en las islas. El mensaje sin embargo se atiene su  marco ideológico: la Europa comunitaria es extraña a nosotros, y hay que seguir desgajando el Reino Unido de su órbita. La política geoestratégica trumpiana aplicada al coronavirus. Porque esta crisis plantea para todos la difícil elección entre economía y vidas humanas, y para Johnson y Trump si les fuera posible elegir sin grandes costes, lo harían sin dudar por lo primero. La tradición cultural de sus sociedades les da cierto margen de maniobra. Será preciso algo más, ocultación , manipulación, busqueda de chivos expiatorios extranjeros,  todo el despliegue de músculo ficcional que ya han demostrado ser capaces de desplegar en los medios y redes. ¿será suficiente? veremos. Quizá todo dependa de un dato frío y simple. La mortalidad real de la infección, ¿se puede permitir el Reino Unido 100.000 muertes más esta primavera? ¿se puede permitir EEUU cientos de miles de muertos de los más pobres, enfermos , desvalidos? Quizá sean , como sociedad, capaces de soportarlo. O no, pronto lo sabremos. El pragmatismo darwinista de las élites políticas se enfrentará al impacto de la lucha política y a la pluralidad cultural de la sociedad americana,  Si el capitalismo neoliberal americano fracasa, los cambios políticos y culturales que se desencadenarán pueden dar son mucho más profundos de lo que se puede pensar ahora. Y Trump se está jugando la reelección en ello.

Nosotros, por nuestra parte, también hemos elegido. Tarde, seguramente, porque nuestros dirigentes eran perfectamente conscientes de que la elección por las vidas de muchos sacrificaba la reina del tablero, la economía, por un periodo indefinido e incognoscible.  Las preguntas, sin embargo , se amontonan ¿qué habría pasado si esta epidemia hubiera sucedido hace 20 o 30 años? ¿se habria detectado?¿ o habria sido interpretada más allá de una campaña de gripe particularmente dura? ¿tenia el gobierno alternativa ante una oposición política dispuesta a utilizar esto, como cualquier otro suceso, sin escrúpulos  ni frenos? ¿es la sociedad española una dispuesta a asumir 20, 30 50 mil muertos más este año por encima de las tasas de mortalidad habitual, como parece asumir Boris Johnson para los británicos? el cálculo del gobierno, seguramente acertado, es que la respuesta es no. La sociedad español , atada profundamente a sus raices católicas y de comunidad, tiene un fuerte sentido  familiar que no toleraria cualquier respuesta darwinista, cínica. 

Pero el medidor , el dato crucial , insisto es el de la tasa de mortalidad. Es el  que nos pondría los pies en el suelo en terreno más firme, menos imaginario, cultural, el que nos permitiría aquilatar si estamos ante un fenómeno que justifica la alarma o está habiendo una sobrerreación digna de libros de historia  futuros. 

Y entre el 0,25 de tasa de mortalidad en Alemania y un 6 por ciento en Italia, el margen es tan brutal que nos desconcierta.  ¿hay algo que hace Alemania que no sepamos hacer nosotros? Es una cuestión de recursos, de detección temprana, de capacidad de reacción, es evidente. Pero también seguramente nuestro sistema sanitario estragado por recortes y privatizaciones encubiertas no estaba en situación de soportar sorpresas de estas dimensiones, tan explosivas.  

Al final, mas allá de los hechos fisicos, de los muertos contables, de la capacidad de duplicación del coronavirus, las consecuencias de esta crisis serán politicas, y graves. Si la letalidad es tal que pone contra las cuerdas el neoliberalismo cultural anglosajón esta crisis acelerará la incipiente decadencia americana, y moverá los cimientos de su cultura inconsciente. Si ellos tienen éxito con su laisse faire sanitario , la Europa comunitaria habrá dado un paso más hacia su fracaso, y muy posiblemente hacia la disolución de la Unión Europea. La sociedad española, ( equivocada o no, sobrerreacionando por razones políticas y culturales o no en su respuesta al virus ) y posiblemente la italiana no soportarán que el norte nuevamente les deje en la estacada ante  la grave crisis económica que se barrunta. 

Malditos sean los tiempos interesantes.

  1. La Vanguardia, 13/3/2020, artículo de Rafael  Ramos.