La media sonrisa de la Gioconda madrileña

La obscenidad ética de la campaña de Ayuso es tan escandalosa como eficaz. Aferrados todos los países durante meses a la única herramienta disponible (las restricciones , los confinamientos) hasta que nos llegaran las vacunas,  obligados por una terrible acontecimiento sobrevenido a la  suspensión temporal de derechos,  el eslogan de las banderolas del PP de Madrid, en la otra cara de la foto de Ayuso,  es precisamente , intencionadamente, concienzudamente, el de “Libertad”, que es como exigir el derecho a un cocido madrileño para un operado de cáncer de estómago en postoperatorio, o reivindicar una copa de coñac añejo a un cirrótico recién trasplantado.

Que un partido que se proclama de estado, “constitucionalista”, un parapeto frente a las peligrosas alternativas políticas que representan los demás se permita utilizar los costes secundarios e inevitables de las únicas medidas que han impedido la multiplicación geométrica de las muertes durante los meses pasados es de un cinismo majestuoso, monumental. Un rasgo, este, el cinismo,  que  es la marca distintiva de las derecha, tal como ya comenté aquí.

Pero abandonen toda esperanza, esta desvergüenza les va a funcionar. El viejo Freud hablaba de que en la psique humana pugnan siempre dos fuerzas inmortales , el principio del placer y el de realidad. A medida de que el ser humano crece y madura el primero se ve obligado a ceder terreno ante el segundo, pero el principio del placer nunca muere ni se rinde, siempre se abre paso desde el inconsciente en los momentos de goce, de intoxicación o de sueño. La campaña de Ayuso parece infantil y primaria, y es eficaz, precisamente porque alude al principio del placer (libertad y sus manifestaciones concretas, cotidianas, diarias), mientras que, precisamente,  la campaña de Gabilondo, del profesor de metafísica con su  sosa llamada a la moderación,  con su desangelada invocación a lo abstracto, a la razón y al diálogo nos invoca el  fastidioso principio de realidad, el control emocional y a la madurez, y por eso ( y por la ausencia de sustancia vital en el candidato)  evidentemente será un fracaso. El principio de realidad es el que nos obliga a levantarnos cuando suena el despertador, el que , por responsabilidad nos hace leer la letra pequeña de un farragoso contrato.

 Ayuso no nos va a molestar enviándonos a casa un contrato, ( un programa electoral es un un remedo de contrato entre el elector y el elegido, en la vieja teoría política, esa ya tan obsoleta)  por eso su propaganda electoral está en blanco en el reverso. No nos hace ninguna promesa, en el anverso es sólo su rostro, ella nos lo dice  con su mirada ligeramente estrábica, un poco estupefacta de estar donde está , como yendose, con esa media sonrisa que parece entre avergonzada y chulesca.  Como si la libertad a la que hemos renunciado en un acto de  responsabilidad nos hubiera sido arrebatada por una decisión arbitraria.  Ayuso no se confiesa negacionista pero se rentabiliza la frustración negacionista, sin pagar el precio de convertirse en un estúpido negacionista confeso.

 La elección de Ayuso, la ingenua, la torpe, la mujercita simple y llana  como careta, máscara de estas maniobras de descarnado cálculo es otra  genialidad de la campaña derechista. 

¿Qué mejor forma de tapar el cinismo que con un rostro que parece tan transparente que trasluce tanta simpleza? ¿hay alguna maniobra política desde la izquierda que pueda rivalizar con tamaña osadía, con tanto calculado desempacho? Es evidente que no, la izquierda suele ser demasiado timorata, demasiado ingenua como para jugar tan fuerte.  y las consecuencias las veremos mañana. 

Ayuso y “el modo de vida madrileño”

Hoy, en un mitín de la campaña para las elecciones del 4-M nuestra ínclita, impetuosa Ayuso ha reivindicado el atractivo que ejerce el “modo de vida madrileño” sobre todos los periféricos y los ultramarinos.

Frasecita importada directamente de la capital del Imperio, porque es una simple traducción del “modo de vida americano”. Del american way of life al madrileño way of life. Así de crudo y evidente es el origen donde rebaña las ideas M.A.R., Miguel Angel Rodríguez , la cabeza pensante detrás de esta cabecita hueca. Lo que insinúa, deja traslucir esta importación burda de ideología yanqui es que el crecimiento migratorio de Madrid es producto del atractivo de la sociedad americana, digo madrileña, llena de oportunidades para los que quieren llegar a ser Amancio Ortega aunque hayan empezado vendiendo camisetas en un mercadillo, foco atractor ( o sumidero succionador, según los resentidos ) de los más valiosos provincianos seducidos por sus agitadas noches y por su oferta inmobiliaria.

El modo de vida madrileño, esa forma de vida tan libre de ataduras y de servidumbres es la que está vaciando las comarcas sumidas en el comunismo y los alquileres baratos. Cómo no entender estas riadas de zamoranos, venezolanos, jienenses, orensanos, paquistaníes que cada semana se abalanzan sobre la ciudad en busca de un futuro libre de Nicolás Maduro, de centros comerciales cerrados en festivos y del olor a oveja por las mañanas.

El terraceo, el tardeo, el Bernabeu, Las Ventas, los atascos nocturnos, las banderas nacionales de 7 metros en cada rotonda disponible del Foro son imanes irresistibles, atractores que emiten sus ondas concéntricas más allá de nuestras fronteras autonómicas ejerciendo un tirón ante el que nada significan los alquileres carillos, las miles de horas abandonadas en recorrer 30 km del trabajo a casa o las millones de horas extras cedidas por esa vieja costumbre madrileña ( de los tiempos de Arniches según dicen) de calentar el asiento hasta que el jefe “se las pira” o “se abre” (para los que tienen la desgracia de no ser madrileños de sangre o adopción: se va).

Ahora que las encuestas amenazan con torcerse del justo bien yo le propongo a M.A.R que le proponga a I.D.A. levantar un muro que recorra las fronteras de la Comunidad, de Somosierra a Aranjuez, de Estremera a Peguerinos para que los refugiados económicos centrifugados se vean obligados a saltarlo nocturnamente, a lanzar cabos engarfiados, incluso que alguno luzca enganchado exangüe y fotogénico en el alambre de espino, para alimento de prensa y twitteros con foto de Clint Eastwood en el perfil y banderita.

Y que el muro lo paguen los catalanes, por una vez y sin que sirva de precedente: “que apoquinen” (léase separando bien las sílabas).

Para que vean propios y extraños que el Madrid es más que Madrid, es España es Madrid y Madrid es España y no hay nada como café con leche en la Plaza Mayor. Acompañado de un bocata de calamares, por supuesto.

Firma y saluda, echándose la mano a la parpusa, el menda, un madrileño con cuatro abuelos madrileños.

Cómo perder España en Madrid

Como madrileño, espero de los progresistas no madrileños que desechéis esa injusta moda de la madrileñofóbia,  y si este verano nos veis por vuestras tierras nos inviteis a algo: nos lo deberéis. 

Porque después de los acontecimientos políticos de ayer, 10 de marzo, el favor que la política madrileña  está haciendo a la causa de la izquierda a nuestra costa es de agradecer.

Previsiblemente iremos a elecciones., Ayuso no es una mujer que nos seduzca con su brillantez intelectual pero sí es valiente, y ya sabemos por los clásicos que la fortuna favorece a los osados.

  La derecha , gracias a años de ingeniería social ha convertido el ecosistema madrileño en un fenómeno tan característico e inasimilable como pueda serlo el catalán o el canario. Como ya he comentado en otras entradas de esta bitácora, las peculiaridades sociológicas, y por tanto políticas de cada comunidad autónoma son cada vez más divergentes según transcurren los años. El estado de las autonomías ha producido este efecto; la política española tiende a ser un mosaico multifacetado,  cada vez más alejado de una imagen homogénea. 

Desde fuera de Madrid quizá no se sea consciente del nivel de movilización de la derecha (mantenido desde su estallido en 2017 gracias en gran parte al proces catalán), de la popularidad de Ayuso, y del éxito del populismo trumpista del PP y de Vox alimentado por su buscado enfrentamiento contra las medidas “socialistas”  de Sanchez sobre la pandemia. Hay que recordar que el movimiento cayetano nace y tiene su mayor potencia en Madrid.

Y frente a ello la izquierda madrileña aún ha sido incapaz de curarse de su afición por el desastre y el sabotaje auto-infligido: desde el Tamayazo, pasando por la pérdida de la CAM en 2015 por unas décimas al presentarse IU en solitario, hasta  el Errejonazo de 2019 , o la elección de candidatos tan inoperantes e insustanciales como Gabilondo o Isa Serra.

Hay un dato técnico, una  norma electoral propia de Madrid que  tiene un impacto decisivo en la política madrileña: para alcanzar representación parlamentaria se exige al menos un 5 por ciento de los votos. Esta cuchilla puede cambiar el signo de los resultados de las elecciones por márgenes mínimos, como ya pasó en 2015: entonces la derecha pudo formar gobierno porque la izquierda desperdició el 4,20 de los votos que obtuvo Izquierda Unida en solitario y que no tuvieron representación en la cámara: habría bastado que un par de puntos de ese porcentaje hubiera marchado al PSOE o a Podemos para que Cristina Cifuentes se hubiera ahorrado la elegía de las cremas y el master.

Según las ultimas encuestas, este filo mortal del 5 por ciento es acariciado por Ciudadanos pero también por Unidas Podemos, de modo que si en las elecciones esta ultima no alcanza el 5 por ciento , y Ciudadanos tampoco, una victoria electoral del PP aliado con Vox es muy posible.  A día de hoy, la movilización del voto de la derecha es segura, a la izquierda, desconcertada y dividida, está por ver.

El  efecto para las vidas de los madrileños de un gobierno de las ex-pupilas de colegio de monjas Ayuso y Monasterio puede ser espeluznante; si los no madrileños quieren hacerse una idea  de lo que nos tocará soportar les sugiero frecuentar los contenidos de  las emisoras de televisión TDT (concedidas hábilmente por Esperanza Aguirre)  13TV ( ligada al PP) y el Toro ( a Vox),  con el magro consuelo de que el infierno será breve, porque estaríamos obligados por ley a las siguientes elecciones en 2023, pero ¿y el efecto para el resto del país? 

Pues sospecho que la boda inevitable entre Ayuso y Monasterio, entre PP y Vox va a ser recibida con alborozo en Moncloa. La contaminación del PP con los tintes ultraderechistas va a construir un techo de hierro impenetrable para sus posibilidades electorales en muchas otras comunidades autónomas, y la pulverización de Ciudadanos favorecerá una estrategia de captura de votos al PSOE en esas zonas templadas. Si el PP confía en recoger los votos de los naranjas es que nuevamente confunde la política madrileña con la general. Basta recordar lo ocurrido en Cataluña hace un mes. La descomposición de Ciudadanos será asimétrica, siguiendo los moldes sociodemográficos de cada comunidad: es esperable que un madrileño ex-votante de ciudadanos no se encuentre molesto volviendo a votar al PP, pero eso no tiene por qué suceder con la misma fluidez para un votante andaluz o castellano.

Nuevamente el PSOE ocupará la centralidad política en una fotografía del conjunto del estado y el PP no tendrá ninguna posibilidad fuera de la ocupación de ciertos gobiernos autonómicos, porque su alianza madrileña con Vox, y las politicas reaccionarias que se deriven de esa alianza van a estar muy presentes en el electorado moderado. No creo que haya hombre más afligido por lo ocurrido ayer que Alberto Nuñez Feijoó….después de Casado. Aunque  Casado, desde ayer, ya es un muerto viviente. 

Por eso espero que el resto de los españoles progresistas seáis generosos, y agradecidos con nosotros, los progresistas madrileños, y nos recibáis tras la pandemia con algo de afecto, ayer fuimos sacrificados por la dama blanca del trumpismo madrileño.  Pero su partido habrá perdido a su líder y la partida de la centralidad del tablero nacional ante el PSOE por unos cuantos años.

Es gravoso el precio de confundir Madrid con España.

Guerra civil capitalista

La mejor política industrial es la que no existe” 

Carlos Solchaga, ministro de Economía y de Industria de los gobiernos de Felipe Gonzalez (1982-1993)

 

China se está sirviendo su venganza sobre Occidente bien fría, tan fría como puede estar tras 120 años de espera desde la terrible humillación sufrida  por ellos durante el levantamiento de los Boxer en 1901

 Romantizada para nosotros por Nicholas Ray en la película 55 días en Pekín, fue una de las muchas derrotas que tuvo que digerir el anquilosado imperio chino a manos de las naciones occidentales durante el siglo XIX y principios del XX. Cada derrota añadió una nueva imposición, en un crescendo que buscaba la apertura por la fuerza de los mercados chinos, de su espacio físico e incluso de su moneda, imponiendo decisiones con efectos inflacionarios que obligaron a cambiar su sistema monetario, como sucedió  tras las dos guerras del opio perdidas.

Si volvemos la mirada al presente vemos que tras el fracaso de la alternativa soviética  la geopolítica actual se define a través del enfrentamiento entre dos modelos de capitalismo. El capitalismo financiero transnacional occidental, cuyos actores principales son enormes multinacionales tecnológicas como Amazon y Google,  y fondos de inversión como Blackrock, Goldman Sachs… y el capitalismo de base nacional chino.

La victoria de los grandes gigantes financieros occidentales tuvo su raíces en la imposición de los principios económicos del  llamado Consenso de Washington a todo Occidente y a los países dependientes. Para quien no lo conozca  el consenso de Washington es un conjunto de recomendaciones, más o menos imperativas, que han constituido el corazón de la ortodoxia económica desde 1989, y han marcado el destino de miles de millones de habitantes del planeta. Este “consenso” se fraguó por y entre el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el departamento deI Tesoro de EEUU. El contenido de este  consenso se puede resumir en los siguientes puntos:

1: Control y reducción del gasto público para la eliminación de los déficit fiscales de los estados. La famosa austeridad fiscal, en definitiva.

2: Eliminación de subsidios y redirección de los recursos liberados a la inversión.

3 Reformas tributarias.

4: Tasas de interés fijadas libremente por los mercados.

5: Liberalización del comercio.

6: Eliminación de las barreras  a la entrada y salida del capital extranjero.

7: Privatización de las empresas estatales.

8: Abolición de regulaciones que protejan  de la competencia a sectores económicos nacionales.

9: Protección de los derechos de propiedad de los inversores, especialmente los derechos de propiedad intelectuales.

En resumen, el consenso de Washington recomendaba( o imponía, según fuera el grado de dependencia de los países con respecto a los créditos del FMI , Banco Mundial y grandes bancos de inversión de Occidente)  que las legislaciones de los países se modificaran para permitir la libre entrada, y también, por supuesto la libre salida de  los capitales extranjeros, la eliminación de leyes  que protegieran a determinados sectores de sus países de la competencia internacional, la privatización de sus empresas estatales y la protección de los derechos de propiedad de las multinacionales más allá de las regulaciones nacionales.

¿No les recuerda todo esto a lo que ocurrió en España desde mediados de los años 80  con la industria nacional? Al fin y al cabo el ministro de economía más influyente de Felipe Gonzalez afirmaba que España no necesitaba ninguna política industrial.

Si se nos ocurre comprobar el grado de adhesión de la exitosa  economía china  a las directrices  del consenso de Washington  nos encontramos con que aquella sistemáticamente los ignora o los contraviene: el capital extranjero en China está sometido a fuertes regulaciones, restricciones y límites según  las conveniencias estratégicas chinas. Los tipos de cambio están decididos según considere la dirección económica del partido comunista chino (es una idea generalizada considerar que el yuan está sistemáticamente e intencionadamente  infravalorado). Ahora, echemos un vistazo a las 20 empresas chinas de mayor tamaño. De ellas, en sólo dos el propietario último no es el estado chino. Una de ellas una empresa de seguros, la otra se dedica al entretenimiento.  Incluso  empresas de productos de consumo tan conocidas como Huawei son propiedad de la República Popular China. Repito: solo dos de las mayores empresas chinas no son de propiedad estatal. 

Sobre la falta de respeto de los empresarios chinos a la propiedad intelectual extranjera ( patentes industriales, marcas) no creo que que haya que añadir explicaciones.

Parece evidente que China no ha necesitado de los consejos del FMI, el Banco Mundial  o los dirigentes de la economía americana para triunfar, y es legitimo sospechar que lo sensato para ellos ha sido, justamente, orientarse en dirección contraria.

Mientras que China se convertía en la gran potencia emergente del siglo XXI en los países occidentales el crecimiento de trasnacionales se conjugaba con un empeoramiento  de las condiciones de vida de su carta de presentación más fuerte, las clases medias. La desregularización financiera y la liberalización de los  mercados de capital y trabajo ha incrementado la potencia de los poderes financieros trasnacionales del capitalismo de occidente , pero sus sociedades han pagado por ello: las políticas económicas neoliberales implican estados más débiles, con menor capacidad de influir en su propia economía. Es el  mercado, amigos, quien decide. Pero también la igualación por abajo de las condiciones laborales: el hecho de que una orden electrónica de traspaso de capitales pueda mover en segundos millones de una punta  a otra del globo a la caza de unos decimales de beneficio adicional da al negocio financiero apátrida todo el poder. La gran jugada de la liberalización es que este movimiento continuo  no tiene costes. Pero los trabajadores locales  se ven abocados a competir por esa inversión con otros trabajadores de países a miles de kilómetros de distancia. Y puesto que no se pueden proteger con leyes nacionales las condiciones de cada país en particular (recuerden, punto 8 del consenso de Washington) la competición necesariamente se convierte en una puja laboral a la baja.

De modo que cada incremento de fuerza de los triunfadores occidentales, el poder financiero,  socava un poco más a sus propios estados de origen. La multinacionales europeas y su financiarización ha tenido un efecto fragilizador de sus estados, al trasladar su producción a China y sus beneficios a fondos de inversión globales, es decir, han debilitado a Europa y sus sociedades. 

Sin embargo la expansión brutal china solo ha reforzado al estado chino. Quizá porque el partido comunista chino ha impedido la “globalización “ de sus exitosas empresas multinacionales. Globalización tal como la entendía el consenso neoliberal. El Partido comunista chino ha conservado memoria de las traumáticas relaciones de su país con Occidente en el pasado, y ha interpretado el consenso de Washington como otra forma de extender en el tiempo y en el espacio el dominio de Occidente.  El odio que despierta China en las élites económicas americanas es genuino, no se debe solo  a una respuesta populista a la deslocalización de fábricas. Es el odio a quien se ha creído con el derecho a no creerse las consignas de la ortodoxia económica occidental, que se ha negado a aceptar su sumisión y ha salido triunfante en el desafío. Cómo no van a odiar los altos funcionarios del Tesoro estadounidense, los ejecutivos de los bancos de inversión, los gestores de los grandes fondos de inversión americano a los dirigentes chinos, si son los únicos que se les han resistido.

Cuando los trabajadores gallegos de Arcerlor-Mittal se ven arrojados al paro por la multinacional americana apenas pueden contar con la ayuda  del estado español, aherrojado por los tratados que le obligan a respetar las inversiones y los acuerdos de sus socios occidentales. Cuando  los pequeños comerciantes europeos se ven obligados a cerrar ante la competencia inmisericorde de Amazon los gobiernos europeos apenas son capaces de aprobar un ridículo impuesto que no compensa en absoluto los miles de pequeños negocios destruidos. 

La economía política china no es  exportable. No hay razones para que Occidente tema una expansión ideológica antagónica, como sí ocurrió durante la anterior guerra fría con la URSS. El modelo chino no puede replicarse en Europa, en España, por muchas razones, la primera , porque el estado español carece de las herramientas ( empresas públicas, control político de las masas)  de las que ha dispuesto por historia, el partido comunista chino.   El éxito actual  de China reside en sus decisiones politicas valientes y en sus propias tradiciones culturales.  Pero la continuación acrítica del modelo que imponen las grandes transnacionales solo puede llevar al desastre a Europa: al debilitamiento de los estados y el vasallaje a EEUU en su lucha por la hegemonía con China.

La distopía de sociedades occidentales esculpidas por la voluntad de los operadores financieros globales no es tal distopía, es nuestra realidad. Las grandes ciudades de Europa se transforman: sus comercios idiosincráticos, locales, quiebran mientras triunfan empresas de distribución electrónicas servidas por trabajadores precarios emigrados de las cuatro extremos del mundo, los bares y restaurantes pasan a manos a manos de franquicias que a su vez son poseídas por fondos de inversión globales, quienes también compran miles de viviendas para alquilar, con tal  poder de mercado que determinan las tendencias de los precios. los politicos locales se alian con los fondos internacionales para abrirles las puertas a la inversión y la explotación de servicios públicos que antes eran gestionados por funcionarios , segun reglas propias. Las empresas radicadas en paraísos fiscales caribeños  localizan sus servicios financieros en megaciudades del  sur o del este de europa, sus equipos de informática en la India y sus suministradores en el sudeste asiático. De un lado la capacidad de decisión se concentra cada vez más en pocas manos, del otro la capacidad de resistirse se fractura y aromiza por todo el globo.

Y mientras, China, la perdedora de la guerra de los boxers y las dos guerras del opio, no olvida que es el país que construyó la Gran Muralla.  

Europa ha sido un continente creativo. Esta vez, entre la subordinación a poderes ajenos a sus sociedades y la imposible alternativa china, por pura supervivencia, necesita crear de nuevo su propio camino de salida.

Carta a un alto funcionario: ¡muévanse !

Los últimos días palpamos con las dos manos la artrosis y abulia de la administración que nos pagamos IRPF a IRPF: la renta mínima vital, esa última puerta en la vida de tantos, no ha alcanzado a cubrir el uno por ciento de las solicitudes ya presentadas, La Comunidad de Madrid después de rechazar a mil quinientos rastreadores ofrecidos por el Colegio de Médicos y de fracasar en su mendigar a mano tendida de rastreadores caritativos ( y ricos, trabajarían per gratia et amore) contrata a estas horas del diluvio a veintidós rastreadores a precio de oro blanco. 

Si quieren sentir en primera persona la pesadilla burocrática de un personaje de Franz Kafka intenten, les invito, a hacer alguna gestión en la Seguridad Social estas semanas.

Si ingenuos, tratan de solicitar una cita previa por el teléfono que se publicita para ello, la grabación impersonal al uso les remite a una página web en la que hagan lo que hagan, opten por la combinación de casillas y checks a los que opten, no son ustedes, ninguno, más listos que la máquina: al final de la secuencia les espera un absurdo cartel con letras rojas que les dice que no les pueden dar cita, que lo intenten por teléfono. Y si acuden en agostado cuerpo y desesperada alma a una oficina de “atención al público”, el funcionario en la puerta les impide el paso porque solo atienden, vaya por dios, mediante esa imposible , deletérea, inasequible cita previa. No les exagero, prueben a hacerlo.

Me confieso: soy familiar de funcionarios y por tanto no parto de ningún prejuicio ni manía ideológica. Conozco virtudes y defectos de primera mano. Y por eso sé bien cúal es el problema. No es otro de que la administración española (indiferente su nivel , municipal, autonómica, estatal, y da igual el partido que casualmente ahora sea el último responsable) tiene la cintura de un puente de hormigón armado, la agilidad mental de un moai, la capacidad de reacción de una tortuga de 100 años. Y todo ello fruto de una estructura organizativa en la que la capacidad de reacción ante una situación imprevista como esta es la de un trilobites petrificado hace trescientos millones de años: cero. 

Si las oficinas de la seguridad social funcionan, digamos de 8 a 3 de la tarde¿no se podrían organizar turnos de tarde, incluso de noche? ¿contratar a miles de parados con conocimientos de administración, gestión informática, papeleos, gestoría? ¿no se podrían haber organizado hace semanas equipos de rastreadores y haber testado sus capacidades con ejercicios y simulaciones como se entrenan en ejércitos y unidades de emergencias?¿ no se podrían haber utilizado los ingentes recursos estadísticos de la administración para analizar las causas de esta segunda ola en la que batimos records europeos? etcétera, etcétera, etcétera. Les invito a los funcionarios lectores que alarguen esta lista de sugerencias, seguro que ellos son más certeros.

Mis familiares funcionarios me dirán que la administración tiene desde hace años la política, por lógicas razones que ahora no vienen a cuento, de no contratar personal laboral, que los jefes no están acostumbrados a tratar con personal no formado en derecho administrativo ¿ pero no estamos en una situación de emergencia? ¿ la situación justifica cierres de negocios y restricciones de libertades y no justifica una contratación extraordinaria, temporal, masiva de personal que estructure equipos de emergencia en la seguridad social, la atención sanitaria primaria, los equipos de rastreo? 

¿las urgencias, las excepcionalidades siempre son para los demás?

 Sé por mis familiares que hay funcionarios que sienten rabia e impotencia por la inacción, la falta de iniciativa y de imaginación, por la pasividad de ciertos gestores, administrativos y políticos, ambos.

 Pero esta frustración no la veréis en los niveles más altos de los cuerpos funcionariales ¿es que tener un sueldo asegurado de 50.000 , 60.000 euros al año, lluevan piedras o hachas de doble filo, da igual, les quita a algunos subdirectores, directores generales, jefes de Área la vergüenza y el respeto a sí mismos como para no darse cuenta de que es su deber el romper hábitos, mover cielo y tierra, ofrecerse, conminar, reinventarse, experimentar y exigir a quien haya que hacerlo en los respectivos ministerios y consejerías? 

Sé , por mis familiares funcionarios que muchos se muerden las uñas viendo los recursos materiales vegetando durante largas horas en oficinas vacías mientras se acumulan las demandas y las angustias ahí fuera, más allá de las custodiadas puertas oficinales. 

Esta pandemia va a cambiar muchas cosas, y es necesario, y va a ser obligatorio para bien del país, para el propio bien y futuro del funcionariado, que cambie la mentalidad, letárgica, complaciente , depositada como un limo paralizante durante decenios de puertas para dentro. Por el bien del pais y por el bien de quienes trabajan en las palancas que hacen que el estado de bienestar sea real o un puro eslogan: Múevanse de una puñetera vez.

Señoras y caballeros, nos vamos al fondo. Por segunda vez.

Según leo las últimos datos de la pandemia, una sensación desasosegante, una presión en la nuca como no sentía desde abril me es cada vez más insoslayable. Un sexto sentido me dice que como país la hemos vuelto ( perdonen el lenguaje ) a cagar. Los datos exponenciales de Aragón, la aterradora situación del rastreo en Madrid, el crecimiento en todas y cada una de las comunidades autónomas del número de contagios, las calles vacías, las explosiones de irresponsabilidad, todo me indica que las próximas semanas viviremos una segunda ola con consecuencias económicas, sociales y políticas imprevisibles, históricas, de las de que terminan en los manuales . 

Porque esta vez, las responsabilidades están muy bien repartidas, como el virus. La crisis está demostrando que las comunidades autónomas no tienen, por razones que podemos discutir en el futuro, capacidad de gestión suficiente, inteligencia, medios, profesionales, o decisión política como para lidiar con esto. Y muy a mi pesar tengo que decir que la reacción, o mejor dicho la falta de reacción del gobierno central me resulta profundamente decepcionante. el ministro de Sanidad, Illa, debería haber tomado cartas en el asunto hace días.

 Se debería haber vuelto a proponer un estado de alarma, aunque fuera parcial y modulado según la situación de cada lugar. Y , siento aún más decirlo, se debería sustituir a Fernando Símón: por muy simpática que nos resulte su personalidad es evidente que no está reaccionando tampoco con la celeridad y contundencia que la escalada vírica está pidiendo a gritos. Simón debe marcharse y hacerlo ya. Y el gobierno central debe adoptar las acciones sustitutorias de la mala gestión de las comunidades que sean necesarias, aunque, desgraciadamente mi impresión es que ya llegamos tarde. Otra vez, y ahora no tenemos excusas. Y ahora las consecuencias serán peores.

 No soy epidemiólogo, pero cierta sensación desagradable en la nuca me lo está insinuando. Esta vez, no tenemos, nadie, perdón.  

Disolución

Un día, la gente comenzó a desaparecer. Un viejo, una madre, un paseante, sin patrón ni defensa conocida. Simplemente se zambullían en el mar , tomaban una ducha,  o se rellenaban un vaso en su cocina y nunca se les volvía a ver. Algo ocurrió: la gente se hizo soluble al agua.   Una lluviosa tarde de tormenta o el cruce azaroso con un aspersor de un parque y el cuerpo se volatilizaba en millones de gotitas y un fina arenilla de carbono.

Más tarde se acusó a un laboratorio chino, aunque las redes difundieron un video sobre un tratamiento experimental de una poderosa nación para acabar con la necesidad de beber de sus soldados, que solían invadir paises  desérticos o calurosos, en el que se denunciaba que el atroz invento había descarrilado y escapado más allá del Pentágono.

Irrefrenable como el descenso de una roca, la humanidad comenzó a disolverse porque aunque la sed desapareció los hombres y las mujeres seguían  enamorados del mar, se veían sorprendidos por chaparrones o añoraban la humedad sobre la piel, el cuenco de las manos acogiendo el frescor antes de arrojarlo sobre la cara. Los gobiernos fabricaron y distribuyeron miles de millones mascarillas hidrófugas, atuendos impermeables , paraguas, gabardinas, pero cada día alguien no podía resistirse a un fuente solitaria, a abrir una ventana a la lluvia.  Las olas de los océanos arrastraban a cada embate arena y almas que se fusionaban, sin dolor y sin recuerdos , con el agua.   

Al cabo del tiempo, en cada continente, apenas un puñado  de seres humanos sobrevivió. Por azar, o por una rareza genética que nunca se pudo dilucidar eran inmunes a la disolución. Sólo ellos pudieron volver a nadar incólumes. Su pulmones se ensancharon, sus manos trabaron un delicado  tejido translúcido entre los dedos. Y cada vez más tiempo, como cetáceos, cambiaron las tierras ahora vacías de hombres por una vida bajo el mar. Se zambulleron cada día, intrigados por un ansia de algo que desconocían,  porque en las aguas se disolvieron también el recuerdo de quienes fueron sus hijos, sus padres, sus semejantes. Vivieron, felices como nutrias salvajes, pero sólo les quedó, viento, silencio y  presente.  

 

Caza Mayor

Es un lugar común entre los politólogos decir que el PSOE es el partido que cumple las funciones de viga maestra del régimen nacido en el 78. La gran virtud del PSOE, dicen,  es que se parece a la sociedad española: ni demasiado madrileño, como el PP ni demasiado al margen de los demás como los partidos nacionalistas catalanes, republicano pero partidario de no tocar a la dinastía reinante, socialdemócrata en su pulsión distributiva pero que no pretende mover los tabiques del reparto de poder económico tal como lo gestionan las élites desde la transición.

 Y sin embargo esta semana supimos que contra el gobierno algunos de los agentes  del llamado estado profundo, esos que ejercen poderes reales pero que no se presentan a las elecciones se estaba tejiendo una conspiración. Informes  policiales dudosos como martillo pilón contra la izquierda no son nada nuevo, Isabel Serra, dirigente de Podemos en Madrid,  ha sido condenada a casi cuatro años de cárcel con el solo testimonio de un policía, o recordemos las dos nochecitas  que se pasaron unos titiriteros en  aplicación de leyes antiterrorismo durante los primeros pasos de la incesante campaña contra el ayuntamiento de Carmena.

Pero la osadía del actual manejo apunta directamente al corazón del poder democrático, al  gobierno del estado, tan envalentonados están que se han permitido  pergeñar un informe  policial chapucero para preparar el siguiente paso, gracias a la disposición entusiasta de una jueza: la imputación del delegado del gobierno y si fuera posible del ministro del interior.

Marlaska, tan comprensivo en el pasado con las servidumbres del trabajo sucio policial y tan sensible a los estados de ánimo en ciertos ministerios de gente  con mando en tropa (recordemos que exoneró a la cúpula del  ministerio de Defensa gobernado entonces por el PP de las consecuencias  penales del accidente del  Yak 42) se ha visto obligado, y estoy  seguro  que muy a su pesar, a salirse del guión y cesar a unos cuantos mandos de la Guardia Civil. Y es que si te abanican el cuello con un bardeo la reacción es instintiva,  ellos o yo.

La prisa y la falta de costumbre le han cobrado su peaje, que aún abona, y ya veremos cuánto le costará, no le dió tiempo ni de construir una coartada decente. Acostumbrado a ser bien recibido en los cuarteles y a nadar a favor de la corriente no removiendo ciertas turbiedades, ha tenido que saltar con los dos pies al charco, y de momento se ha puesto perdido de barro.. Ya digo , no  es lo suyo, pero tocaba.   

Pero para mi lo más llamativo, lo que es una novedad es el dichoso informe.  Que se monten contra  podemitas, perroflautas, abertzales, esa patulea… no produce ningún temblor, ninguna grieta estructural, pero contra el gobierno,  eso es caza mayor.

Que la cúpula de determinados cuerpos policiales, con la colaboración de ciertos jueces  y el aderezo necesario, pero ya descontado, de muchos medios se hayan atrevido a tanto es síntoma de algo bastante más grave de lo que parece. Y es que para muchos de esos poderes con raíces profundas en el viejo estado franquista ( porque la fuerza de un estado no es sólo su gobierno, son sus jueces, sus altos funcionarios)  el PSOE   ha dejado de ser elemento necesario, estructural.  O al menos este PSOE,   estoy seguro que añoran el viejo PSOE felipista,  pero el  problema, el grave problema  sin solución es que ese partido es pasado.

El Partido socialista de Felipe González adoptó una táctica de supervivencia en los ya lejanos ochenta. Era impensable depurar de franquistas las estructuras de poder del estado,  se nombraron cargos socialistas, sí, pero respetando la propiedad antigua en amplias regiones internas  de los poderes militares, policiales y judiciales. Un pacto de no agresión mutua que permitía  una convivencia sin demasiados sobresaltos a ambas partes en el mejor de los casos, o una simbiosis con los antiguos jefes, en el peor. Hubo nombramientos de jueces y comisarios socialistas, pero a la vez viejas costumbres, algunos pozos negros, algunas ciénagas de corrupción y cloacas   permanecieron en un terreno de tolerancia y silencio. Si tienen dudas, pregunten por un tal Villarejo.

Pero en esto llegó la crisis del 2008, el 15M y la corrupción masiva le estalló al PP en la cara, y los desagües del alcantarillado secreto no dieron abasto con la floración de mierda, el borboteo de ladrones, la rabia  de muchos.  

El alma vieja del PSOE forcejeó  bravamente por mantener las cuadernas en su sitio, aguantó la presión lanzando a un secretario general  por la borda,  navegó  contra la vergüenza y la propia historia dando votos gratis para investir al corrupto Rajoy, cabalgó elecciones encadenadas a la búsqueda  de una mano de cartas favorable, pero todo el esfuerzo no puedo evitar que un partido ajeno a los pactos que construyeron el estado del 78 alcanzara el gobierno. El odio a este gobierno  no se debe sólo a la presencia de Podemos, aquí se juega la carta del carácter que diría el viejo Teofrasto. Los antecedentes y la expectativas de lo que se puede esperar de Pedro Sánchez. 

 A él le lanzaron a los tiburones y fué capaz de resucitar y vencer. No es por tanto un hombre fácil de asustar. Atacado sin misericordia ni escrúpulos por los medios que controla la derecha, es decir, por casi todos, desde el primer día de mandato, atropellado por el  peor accidente global desde la segunda guerra mundial, aún así parece decidido a aplicar en la medida de lo que sea posible su programa de gobierno progresista, pese a todo. A pactar lo que sea necesario, con quien sea necesario.

Es un hombre decidido y hay ciertos intereses acostumbrados a la delicadeza en el trato que se sienten amenazados por alguien con tan poco que perder.

Básicamente la cuestión es quién pagará las facturas. Qué agentes van a asumir los costes económicos de la recuperación ¿las clases medias, las populares, los rentistas, las rentas empresariales…?

El nombramiento de Marlaska como ministro del Interior fué un gesto típico de la escuela del viejo PSOE: en un ministerio cargado de fuertes energías no muy santas se envía a alguien conocido, de historial amable con los señores del lugar, poco aficionado a abrir cajas de  Pandora.  Supongo que la sorpresa de Marlaska ante la repentina hostilidad habrá sido importante. Si le consuela se debería dar cuenta de que él es simplemente alguien que está en una posición más expuesta que el objetivo final, que es Sánchez, nada personal. 

El pacto de no agresión entre el PSOE y esos poderes orgánicos se ha roto. Algunos ingenuos se escandalizan “¿no cesó el anterior ministro del Interior del PP a tres comisarios generales de la Policía Nacional en unos pocos meses durante la investigación del caso Bárcenas?¿ dónde estuvo entonces la indignación del cuerpo?” olvidan que los pactos de no agresión se firman entre individuos que no pertenecen a la misma tribu. Y desde el punto de vista de la expresión política de los aparatos del estado policiales, el PP y estos aparatos son la misma cosa. Por tradición, por orígenes familiares y por cultura política, al menos entre los altos oficiales de la policía y sobre todo de la Guardia Civil. Por eso el PP nunca necesitó firmar ningún pacto de no agresión con ellos. Por eso la ingeniería política de nombramientos de Rajoy en las fuerzas de seguridad del estado fue tan exitosa, y tan rápida. El PSOE no pudo o no quiso neutralizar el peso de la derecha y de organizaciones como el Opus en estos estamentos, como en el judicial, cuando estuvo en su mano, y  lo vamos a pagar caro.     

Paradójicamente el miedo de que este gobierno toque determinados palos  en el terreno del reparto de la riqueza y los impuestos ha obligado por un extraño rebote al gobierno  a adentrarse en un terreno minado, como el de la Guardia Civil que no tenía, al menos así lo parece por el nombramiento de Marlaska, intención de pisar.

Porque lo llamativo es que se hayan atrevido a amenazar a un ministro con un informe tan mal trabajado. Parece que hay prisa por derribar a este gobierno. No soy cazador, dios me libre, pero sospecho que la caza mayor requiere más paciencia y mejores  armas. Y una ruta de escape por si el animal aún herido embiste. El plan de expulsar a Sánchez del poder de modos no democráticos no nos saldrá gratis como país ¿creen que el viejo PSOE de González, de Ibarra, de Bono , está a la vuelta de la esquina , esperando resucitar? En el Consejo de administración del grupo PRISA así lo piensan. Y posiblemente se equivocan, aquel PSOE fue resultado de un momento histórico que ya no es este. Han perdido su granero fundamental, Andalucía, el partido en Madrid es un desastre. Su fuerza reside ahora en territorios como la Comunidad Valenciana o Cataluña  ¿creen que ese PSOE  periférico olvidará una expulsión tramposa del poder, que no dejará graves secuelas?

 Y mirando más allá de la suerte de este partido ¿qué futuro nos espera como país si más de la mitad de los votos son considerados como no merecedores de gobernar por ciertos poderes del estado? ¿Cómo sobrevivirá una sociedad donde  se convierte en parias políticos a nacionalistas, podemitas y ahora a socialistas ? Si el PSOE no es ya una columna central de la constitución política del estado, qué alternativa de sociedad, qué consensos, nos ofrecen los que conspiran contra este gobierno? ¿hay otra posibilidad que la de un estado mayoritariamente orientado a reprimir con mayor o menor habilidad a la otra mitad? 

Sobrerreación o cinismo, el dilema cultural ante el coronavirus.

« el hombre que vive es la gloria de Dios »

 San Ireneo de Lyon

La pandemia del coronavirus no se va a limitar a una conmoción sanitaria. Va a exhumar las vigas maestras de la ética subterránea en cada sociedad, sus rasgos culturales profundos. 

En el huracán informativo sobre el asunto me parece curiosa la poca atención prestada a la poiítica que ha decidido adoptar Boris Johnson, quien rechaza medidas drásticas que lesionen gravemente la economía y asume estoicamente que  “muchos vamos a perder en las próximas semanas y meses a nuestros seres queridos”. Citando a La Vanguardia,  “El plan, según los especialistas, responde a la resignación de que el gobierno en el fondo no va a poder hacer nada para frenar el coronavirus, que un número muy considerable de muertes (incluso decenas de miles) es inevitable, y que por tanto es mejor intentar proteger la economía de cara a quienes sobrevivan. Desde el punto de vista médico, la teoría es que cuantas más personas se contaminen ahora, un mayor porcentaje del país desarrollará inmunidad para una potencial segunda oleada de la epidemia en el otoño o invierno próximos.” (1)

Sea cierto o no el vaticinio de la inmunidad de la segunda oleada, la elección es clara entre la economía y la vida de los más enfermos, pobres,  viejos.

A los educados en la cultura de raices católicas  en la que toda vida es sagrada, este pragmatismo anglosajón, empapado de darwinismo social nos resulta repelente, pero no hay sorpresa, es un fondo que comparten tanto Gran Bretaña como en cierta extensión , Estados Unidos. 

Para Trump, el coronavirus va a suponer  un desafio mucho mayor que cualquier guerra comercial o de ocupación.  EEUU es un pais empapado de darwinismo social , en el que la virtud personal se mide en exito económico y los losers, los perdedores tienen lo que se han buscado.  Las grandes dificultades de Obama para implantar una sanidad universal no solo tienen que ver con las presiones del poderoso lobby de las empresas que comercian con la salud, se apoyan en  la extendida mentalidad de que cada uno tiene lo que se merece segun su esfuerzo personal, y que el estado no tiene por qué regalar nada a quien no se ha ayudado a sí mismo con una profesión ( lo más importante en la cultura americana)  que le permita pagarse su seguro sanitario propio.

una sociedad de estas caracteristicas es, lo sabemos, tremendamente competitiva en condiciones normales. De hecho , su tasa de crecimiento económico es consistentemente mayor que la de paises con mayor gasto social, pero está inerme ante crisis que implican respuestas comunitarias globales, democraticas, universales.

De hecho la primera reacción de Trump fué triunfalista “ somos el mejor pais del mundo, no vamos a tener problemas”. Proyectó el mal hacia fuera, calificó el virus de “enfermedad extranjera” y cerró los vuelos a Europa…menos a Gran Bretaña. Como si la enfermedad no estuviera ya extendiéndose en las islas. El mensaje sin embargo se atiene su  marco ideológico: la Europa comunitaria es extraña a nosotros, y hay que seguir desgajando el Reino Unido de su órbita. La política geoestratégica trumpiana aplicada al coronavirus. Porque esta crisis plantea para todos la difícil elección entre economía y vidas humanas, y para Johnson y Trump si les fuera posible elegir sin grandes costes, lo harían sin dudar por lo primero. La tradición cultural de sus sociedades les da cierto margen de maniobra. Será preciso algo más, ocultación , manipulación, busqueda de chivos expiatorios extranjeros,  todo el despliegue de músculo ficcional que ya han demostrado ser capaces de desplegar en los medios y redes. ¿será suficiente? veremos. Quizá todo dependa de un dato frío y simple. La mortalidad real de la infección, ¿se puede permitir el Reino Unido 100.000 muertes más esta primavera? ¿se puede permitir EEUU cientos de miles de muertos de los más pobres, enfermos , desvalidos? Quizá sean , como sociedad, capaces de soportarlo. O no, pronto lo sabremos. El pragmatismo darwinista de las élites políticas se enfrentará al impacto de la lucha política y a la pluralidad cultural de la sociedad americana,  Si el capitalismo neoliberal americano fracasa, los cambios políticos y culturales que se desencadenarán pueden dar son mucho más profundos de lo que se puede pensar ahora. Y Trump se está jugando la reelección en ello.

Nosotros, por nuestra parte, también hemos elegido. Tarde, seguramente, porque nuestros dirigentes eran perfectamente conscientes de que la elección por las vidas de muchos sacrificaba la reina del tablero, la economía, por un periodo indefinido e incognoscible.  Las preguntas, sin embargo , se amontonan ¿qué habría pasado si esta epidemia hubiera sucedido hace 20 o 30 años? ¿se habria detectado?¿ o habria sido interpretada más allá de una campaña de gripe particularmente dura? ¿tenia el gobierno alternativa ante una oposición política dispuesta a utilizar esto, como cualquier otro suceso, sin escrúpulos  ni frenos? ¿es la sociedad española una dispuesta a asumir 20, 30 50 mil muertos más este año por encima de las tasas de mortalidad habitual, como parece asumir Boris Johnson para los británicos? el cálculo del gobierno, seguramente acertado, es que la respuesta es no. La sociedad español , atada profundamente a sus raices católicas y de comunidad, tiene un fuerte sentido  familiar que no toleraria cualquier respuesta darwinista, cínica. 

Pero el medidor , el dato crucial , insisto es el de la tasa de mortalidad. Es el  que nos pondría los pies en el suelo en terreno más firme, menos imaginario, cultural, el que nos permitiría aquilatar si estamos ante un fenómeno que justifica la alarma o está habiendo una sobrerreación digna de libros de historia  futuros. 

Y entre el 0,25 de tasa de mortalidad en Alemania y un 6 por ciento en Italia, el margen es tan brutal que nos desconcierta.  ¿hay algo que hace Alemania que no sepamos hacer nosotros? Es una cuestión de recursos, de detección temprana, de capacidad de reacción, es evidente. Pero también seguramente nuestro sistema sanitario estragado por recortes y privatizaciones encubiertas no estaba en situación de soportar sorpresas de estas dimensiones, tan explosivas.  

Al final, mas allá de los hechos fisicos, de los muertos contables, de la capacidad de duplicación del coronavirus, las consecuencias de esta crisis serán politicas, y graves. Si la letalidad es tal que pone contra las cuerdas el neoliberalismo cultural anglosajón esta crisis acelerará la incipiente decadencia americana, y moverá los cimientos de su cultura inconsciente. Si ellos tienen éxito con su laisse faire sanitario , la Europa comunitaria habrá dado un paso más hacia su fracaso, y muy posiblemente hacia la disolución de la Unión Europea. La sociedad española, ( equivocada o no, sobrerreacionando por razones políticas y culturales o no en su respuesta al virus ) y posiblemente la italiana no soportarán que el norte nuevamente les deje en la estacada ante  la grave crisis económica que se barrunta. 

Malditos sean los tiempos interesantes.

  1. La Vanguardia, 13/3/2020, artículo de Rafael  Ramos.

El Satisfyer y la cuarta humillación

Es bastante conocido un texto de Sigmund Freud donde explica a que el narcisismo del hombre ha sufrido históricamente tres humillaciones por parte de la ciencia, a la cual más intensa. La primera fue la que infligió Copérnico cuando mostró que la Tierra, lejos de ser el centro de Universo, no constituía si no una parte insignificante del sistema cósmico. La segunda es responsabilidad de Darwin y la Teoria de la Evolución, al demostrar nuestra ascendencia animal. Expulsó al ser humano de su supuesta posición divina y superior sobre los demás animales.

La tercera mortificación para Freud es de su propia creación, pues el psicoanalisis a su juicio mostró que ni siquiera el Yo consciente era el dueño y señor de su psique, si no debía compartir la mente humana con instancias fuera de su control como el inconsciente.

Y en esto llegó el satisfyer y nos están aplicando la cuarta humillación, y a pilas. No hay hombre que pueda desencadenar una secuencia de orgasmos tan seguros, repetidos y disponibles como este aparatito, parece ser. Algunos siempre sospechabamos que la sexualidad femenina nos podia adelantar por la izquierda. Al menos nos queda el morbo y la curiosidad. Y la incómoda sensación de que un aparato de 30 euros fabricado en China abarata nuestra virilidad. Mal siglo para creerse imprescindible.